En un contexto donde la salud mental de niñas, niños y adolescentes se posiciona como una prioridad en la agenda educativa del país, el Colegio ISM, International Scholastic Model, fortalece su apuesta por una educación integral a través de “Bienestar 360”, un modelo que convierte el bienestar socioemocional en un eje central del aprendizaje y la convivencia escolar.
La iniciativa cobra relevancia tras la aprobación del Proyecto de Ley Orgánica de Promoción, Prevención y Atención Psicosocial en la Asamblea Nacional, normativa que busca incorporar la psicoeducación en la malla curricular para fortalecer habilidades psicosociales, resiliencia emocional, convivencia pacífica y detección temprana de riesgos.
Frente a este escenario, el ISM impulsa un enfoque educativo que entiende que el aprendizaje no ocurre únicamente desde lo cognitivo, sino desde la integralidad del ser humano. Las emociones, la capacidad de relacionarse, la resiliencia y la autoconciencia influyen directamente en cómo los estudiantes aprenden, toman decisiones y enfrentan los desafíos de la vida.
“En ISM partimos de una convicción clara: no se puede formar excelencia académica sin bienestar emocional. Nuestro modelo Bienestar 3c0 integra el desarrollo socioemocional en la experiencia educativa porque entendemos que las emociones, la resiliencia, la empatía y la capacidad de relacionarse influyen directamente en cómo los estudiantes aprenden, toman decisiones y enfrentan los desafíos de la vida”
Dra. Jenny Vinueza, directora general de ISM.El modelo Bienestar 360 se desarrolla bajo un enfoque integral, sistémico y sostenible, donde el bienestar emocional deja de ser un complemento y se convierte en una base estructural del proceso educativo. Su implementación abarca todas las dimensiones de la comunidad educativa e involucra a directivos, docentes, estudiantes, familias y equipos especializados.
La propuesta se sostiene en cuatro pilares fundamentales: la integración curricular de la educación emocional, el acompañamiento permanente al estudiante, la transformación del rol docente y la construcción de una cultura institucional basada en la empatía, el respeto y el cuidado emocional.
Como parte de este modelo, el ISM incorporó la educación emocional como una asignatura formal dentro de su currículo, con objetivos, planificación y evaluación por niveles. A esto se suman herramientas y acciones concretas como:
- Clases semanales de educación emocional para fortalecer habilidades como autorregulación, empatía, resolución de conflictos y toma de decisiones.
- Evaluaciones emocionales periódicas para identificar alertas tempranas y necesidades específicas por campus y nivel educativo.
- El ISM Heart Diary, un diario emocional que fomenta el autoconocimiento, la reflexión y el seguimiento personalizado.
- Espacios de acompañamiento grupal e individual liderados por el Departamento de Consejería Estudiantil (DECE).
- Formación continua y certificación docente en educación emocional, con la meta de alcanzar al 100% del equipo académico.
- Campañas institucionales, talleres para familias y estudiantes embajadores que promueven una cultura de bienestar dentro y fuera del aula.
El enfoque también se articula con la visión internacional e innovadora del ISM, alineándose con el perfil del Bachillerato Internacional (IB), que promueve atributos como la empatía, la mentalidad abierta, la reflexión y la responsabilidad global. De esta manera, el bienestar socioemocional se convierte en una herramienta para preparar estudiantes capaces de adaptarse a contextos complejos, colaborar y desenvolverse en entornos globales.
Además, el modelo contempla estrategias inclusivas basadas en el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), permitiendo responder a los distintos ritmos de aprendizaje, contextos familiares y necesidades emocionales de los estudiantes.
Los resultados del programa ya evidencian impactos positivos en la experiencia educativa. Según mediciones internas del ISM, los estudiantes han registrado mejoras de hasta el 22% en manejo de emociones, autoestima y autorregulación. Asimismo, el 74,5% reporta cambios positivos en la cultura emocional de la institución y el 69% de las familias percibe avances en el bienestar de sus hijos.
En el ámbito académico y de convivencia, la institución también ha evidenciado una disminución de estudiantes en supletorios y menos procesos disciplinarios, reflejando cómo el desarrollo socioemocional impacta directamente en el aprendizaje, la adaptación escolar y las relaciones interpersonales.
“El bienestar socioemocional no es una acción aislada, sino una estrategia de innovación educativa que fortalece la identidad internacional del ISM. Al cuidar la salud emocional de los estudiantes, el colegio mejora la convivencia, potencia el aprendizaje y forma personas capaces de liderar, colaborar y actuar con sensibilidad humana en escenarios locales y globales”
ISMCon esta propuesta, el ISM consolida una visión educativa centrada en el ser humano, formando estudiantes emocionalmente competentes, resilientes, autónomos y socialmente responsables, preparados no solo para alcanzar excelencia académica, sino también para generar un impacto positivo en su entorno y contribuir a la construcción de un mundo más sostenible.






