Rubén Darío Buitrón / Notimercio
Aún hay cosas por cambiar…
Pero el trabajo de mejorar y embellecer el centro histórico tiene que ver, también, con lo económico. Por ejemplo, hay cosas por cambiar, por ejemplo, los servicios como el agua potable, la luz eléctrica y otros. Si vives acá te cuestan mucho más y eso ahuyenta a las personas que deciden regresar.
Es un tema urgente por resolver. Porque, de lo contrario, las casas y la zona se van deteriorando y el esfuerzo de revitalizar y embellecer el centro histórico podría quedar en una buena idea, en una buena intención, pero no más allá.
Otro problema importante es que el Municipio de Quito no tiene una política clara de mantenimiento del sector. Y a eso se añade el problema del transporte de las personas. ¿Cómo hacen para vivir aquí y trasladarse con seguridad si viven lejos de las entradas al Metro? Se vuelve complicado moverse al lugar de residencia.
Todo eso hay que ir pensando en conjunto, entre la empresa privada y la pública. No darnos por vencidos, sino motivarnos, planificar, estructurar, mejorarlo todo para ofrecer al futuro residente un lugar habitable, confortable, seguro.
Hay que tomar en cuenta, dice Ana Sevilla, que nadie vendrá a vivir o a poner un negocio si el entorno está muerto o sombrío.
Para eso se está haciendo un levantamiento donde las autoridades y las empresas que sean parte de este reto cuenten con toda la información necesaria y, también, para que los emprendedores y los inversionistas tengan la seguridad de que vale la pena invertir aquí, de que vale la pena ser parte del embellecimiento de la zona, de que vale la pena -y de que hasta es un lujo y un privilegio- retornar o venir al centro.
Esta zona es hermosa, pero aún hace falta mucho por hacerla más bella para que los turistas locales y extranjeros lleguen, disfruten, se asombren, visiten los museos, coman en sus restaurantes, disfruten de sus cafeterías, se hospeden en sus hoteles.
EL CENTRO PARA NIÑOS Y JÓVENES
El centro histórico es de una riqueza infinita y potente. No solo por sus habitantes y sus monumentos y sus fachadas y sus iglesias y sus cúpulas, sino también porque buena parte de la literatura de hace algunas décadas se escribió aquí o se escribió sobre episodios que ocurrieron acá. Y eso se puede enseñar a los niños y a los jóvenes desde el mundo digital.
En literatura la lista sería interminable, pero podemos hablar de Pablo Palacio, Jorge Icaza, Marco Antonio Rodríguez, Alicia Yánez, Ulises Estrella, entre otros, y quitólogos como el legendario librero Edgar Freire, por citar uno de los más importantes.
Pero una parte esencial del proyecto De Vuelta al Centro porque un centro histórico sin niños, aunque sea maravilloso, tiene un destino de abandono y muerte.
Si las nuevas generaciones no lo valoran, no lo conocen, no lo quieren, no lo aman, no se enorgullecen. Y para eso hay que crear programas, festivales, proyectos, promociones, etcétera.
Ana Sevilla, la administradora, es optimista. Y está pensando cada día en cómo superar el proyecto y cómo engrandecerlo.
De eso se trata.






