KARLA HERRERA / NOTIMERCIO
Desde niña soñaba con conocer Galápagos, las “islas encantadas”, y al visitarlas, finalmente pude ver de cerca cómo su belleza se conserva gracias al turismo responsable, la sostenibilidad y la dedicación de quienes cuidan su entorno, entre ellos empresas e instituciones.
Metropolitan Touring, operador del Finch Bay Galápagos Hotel, fue fundado en 1953 y, desde la década de 1960, mantiene vivo el encanto de Galápagos al ofrecer calidad, proteger el entorno y apoyar a las comunidades locales. Esta es mi historia: un recorrido que va de la mano del turismo y la conservación de las islas. Mi visita empieza el 24 de octubre; aterrizo en Baltra y el viento seco de la isla me da la bienvenida.
Cruzamos el canal de Itabaca hacia Santa Cruz y subimos a las tierras altas, haciendo una parada en Los Gemelos, donde un breve trayecto por los senderos permite observar los cráteres y la vegetación. Continúo hacia el rancho El Manzanillo, donde almuerzo rodeada de tortugas gigantes que se mueven libres entre la vegetación. Tras recorrer la reserva, sigo hacia Puerto Ayora y, tras un corto paseo desde el muelle, el Finch Bay Galápagos Hotel, ubicado en Punta Estrada, finalmente me recibe.
Finch Bay, un hotel que entiende el valor de las islas Galápagos

Al llegar al Finch Bay recibo una inducción sobre Galápagos, donde explican su historia, desde el descubrimiento en 1535 hasta la llegada de Charles Darwin. El 97% del archipiélago es parque nacional y existen reglas estrictas para protegerlo, como no tocar animales, no alterar el entorno y recorrer siempre con guía. Un hotel no es un hotel si no ofrece buena comida, y el chef Juan Ocaña nos comenta que en Finch Bay destacan el ceviche de atún y jengibre, la langosta y el brujo, un pez. El volcán de chocolate lidera los postres. Explica que gran parte de los ingredientes provienen de proveedores locales; para él, es una cocina que evoluciona gracias al turismo, el respeto y la innovación.
El recorrido por las instalaciones del hotel evidencia ese respeto por el entorno. Finch Bay es el único hotel frente a la playa en Santa Cruz y mantiene 33 habitaciones diseñadas con colores neutros, hamacas y espacios pensados para el descanso y la actividad física. La piscina utiliza agua tratada sin cloro y los productos de higiene son biodegradables, algo que el equipo repite con claridad: “Si los patos están sanos, es porque hacemos las cosas bien”.
La infraestructura incluye un sistema de desalinización y tratamiento que devuelve agua limpia a los jardines, paneles solares que generan parte de su energía, suites renovadas, un restaurante que usa ingredientes locales y una red de servicios que permite explorar la isla sin salir del entorno inmediato. Alfonso Díaz, parte del equipo directivo, menciona que “ser guardianes de Galápagos significa operar sin dejar huella”. Explica que el 85% del personal es de la provincia y que el hotel impulsa programas de educación ambiental y formación dual.
Clausura del V Encuentro Empresarial Galápagos

En la noche asisto a la clausura del V Encuentro Empresarial Galápagos, que reunió a emprendedores locales con actores del sector turístico y comercial, promoviendo proyectos sostenibles que fortalecen la economía de las islas y protegen el entorno. Metropolitan Touring y el Finch Bay Hotel, en alianza con IMPAQTO y con el apoyo de boletos de LATAM, impulsaron diversas actividades clave, como talleres, mentorías y espacios de conexión para apoyar ideas innovadoras.
Maggie Crespo, gerente de Comunicación Corporativa y Sostenibilidad de Metropolitan Touring, explicó que la compañía lleva 73 años trabajando con la comunidad galapagueña y que su compromiso va más allá de las compras locales: “Nos inspira acompañar a cada aliado en su crecimiento y aprender de lo que significa ser comunidad. Queremos siempre acompañarlos en su crecimiento. Por eso estamos aquí, año tras año”. Varios emprendedores destacaron por la innovación y las prácticas sostenibles que protegen Galápagos.
La ganadora, Karla Mosquera, de Galapago Eyewear, transforma plásticos y redes de pesca en marcos de gafas, involucrando a la comunidad y manteniendo la misión de conservación. Produce en Quito y vende en Galápagos, Quito y Miami, habiendo recolectado más de 100 kilos de plástico. Los participantes recibieron premios y fondos para impulsar sus proyectos.
Mi encuentro con la iguana marina en Tortuga Bay
Es sábado y nada mejor para empezar el día que una caminata al amanecer por Tortuga Bay, diseñada para despertar el bienestar físico de los exploradores. Aunque fue agotadora, la caminata valió la pena. Caminar entre la naturaleza hasta llegar a Playa Brava es una experiencia única. A pesar de que la bahía lleva el nombre de “Tortuga”, el verdadero protagonista es la iguana marina, especie endémica y única en el mundo. Allí pueden observarse en gran cantidad, moviéndose con naturalidad sobre el paisaje volcánico de la costa galapagueña. Es gratificante ver la singularidad de estas islas. Enseguida, retorno al hotel para degustar su exquisito buffet de desayuno.
Salvando a la iguana rosada, conservación en acción

Durante este día tengo la oportunidad de conocer la situación de una especie que se convirtió en el centro de mi atención. Ecuador enfrenta un desafío crítico para salvar a la iguana rosada, única en el mundo y con una población de entre 211 y 300 individuos en el volcán Wolf. Su baja reproducción, la dependencia térmica de los huevos y su hábitat limitado la hacen muy vulnerable frente a depredadores invasores como gatos y ratas, además del cambio climático y los riesgos volcánicos.
La Fundación Jocotoco y Metropolitan Touring se aliaron para controlar estas especies y restaurar el ecosistema, en coordinación con la Dirección del Parque Nacional Galápagos. En una charla con Juan Alejo Chávez, de Jocotoco, tuvimos la oportunidad de conocer los esfuerzos de conservación. Nos comenta que utilizan trampas, cebos especializados y cámaras con inteligencia artificial para reducir la población de gatos y ratas, los principales depredadores de huevos y neonatos. “Para lograr la recuperación de las iguanas se van a requerir muchísimos años… todo está en actuar a tiempo”, afirma.
También hablamos con Cristian Sevilla, del Parque Nacional Galápagos, quien explica que el proyecto protege a la iguana y restaura el ecosistema completo del volcán Wolf: “Reducir a los depredadores permite que los neonatos sobrevivan y que la especie cumpla su función ecológica”. Ambos destacan los avances logrados y coinciden en que todavía estamos a tiempo de proteger a la iguana rosada.
Seymour Norte y Las Bachas, el cierre perfecto

El domingo comenzamos temprano a bordo del Sea Lion, un elegante yate de primera clase con capacidad para 20 personas, que nos llevó rumbo a Seymour Norte. La navegación fue breve, de poco más de una hora, y al desembarcar en seco comenzó la caminata por un terreno rocoso que me dejó sorprendida: un antiguo evento volcánico. Veo piqueros de patas azules; las iguanas marinas y terrestres se mueven tranquilas entre las piedras. Más adelante nos encontramos con las magníficas fragatas de pecho rojo, cuyos machos inflan sus sacos gulares para atraer a las hembras, un espectáculo que no había visto en ningún otro lugar.
Luego, el Sea Lion nos llevó a la playa de Las Bachas, donde caminamos sobre la arena y observamos garzas y tres flamingos. ¡Es una belleza! Solo los había visto en televisión. La jornada, agotadora pero fascinante, me permitió sentir la biodiversidad de Galápagos, todo desde la comodidad y el cuidado del yate perteneciente a Finch Bay, que hizo de esta excursión una experiencia que guardaré con cariño y asombro.
Hay mucho más por conocer, estoy de acuerdo, pero por ahora me despido de Galápagos. Sé que esta maravilla perdura gracias al turismo responsable, la conservación de especies y el compromiso de empresas e instituciones como Metropolitan Touring y el Finch Bay Hotel. Me voy con la certeza de que la magia de Galápagos se preserva cada día y de que la iguana rosada no se extinguirá.






