La Pipol De Vuelta Al Centro

Abi Cadena
9 Min Read

PipoLaso / Para Notimercio

La comunicación en burbujas digitales ha generado polarización y desinformación, afectando nuestra convivencia y percepción del otro.
Frente a ello nace La Pipol, una comunidad que usa creatividad e inteligencia artificial para promover valores, identidad y esperanza colectiva.

La comunicación posmoderna, propia de esta “sociedad líquida”, se desarrolla en medio de una colección de burbujas,  espacios que reproducen y nos hacen llegar solo aquello que nos gusta.; los algoritmos no nos dejan ver lo distinto.  

Esto nos hace un daño difícil de reparar; no queremos saber nada de quien no piensa como nosotros.

Eso transforma buena parte de la interacción en las redes sociales en una batalla campal. Basta ver el calibre de insultos y calumnias que circulan  todos los días en X. 

A esto hay que unir las toneladas de desinformación que circulan cada día, mucho más ahora que Zuckerberg eliminó el “fact checking” de las redes Meta, algo que Musk hizo hace tiempo en X, una estrategia que les lleva más tráfico, más interacción, más cuentas falsas. Sus redes son ahora una mezcla de jungla con campo minado de “información”, donde el homo digitalis camina vendado los ojos. 

En ese escenario, queremos ser un faro de humanidad, un espacio de construcción positiva.

Así nace La Pipol, la primera comunidad digital de pedagogía cívica. 

Habíamos trabajado varios meses investigando, haciendo pruebas, creando los personajes, produciendo los videos, hasta que a comienzo de Agosto estábamos listos para arrancar con La Pipol. Nuestra meta: construir una comunidad de gente positiva; promover valores, principios democráticos, hábitos de convivencia.

El nombre lo tomamos de la jerga juvenil. La Pipol es la gente del común, y eso nos identifica inmediatamente con nuestro público objetivo: Somos la Pipol!

La construcción de los personajes, su caracterización en este estilo Pixar,  un formato muy cálido que genera inmediatamente emociones positivas fue una aventura maravillosa. Personajes de la historia, otros de leyendas y ficción,  juntarlos con científicos como Darwin y Humboldt, con un activista de la no violencia como Ghandi, nos daba mucha gratificación día a día. 

Luego trabajamos en la cadena de producción: escenas, animación, voces y lipsync, edición, sonorización. 

Las herramientas de IA, en esa competencia voraz de este proceso de innovación tecnológica, desarrollan cada semana nuevas alternativas, que nos obligan a un trabajo muy exigente de actualización, en el que hay mucha prueba y error. 

Pensé que era buena idea proponer a algunos amigos empresarios el proyecto, para arrancar nuestro proyecto con patrocinios, incluyendo  sus marcas en  las distintas campañas que teníamos en  nuestro portafolio: Darwin y Humboldt recorriendo el Ecuador y mostrando sus atractivos y biodiversidad, Espejo, Manuela Cañizares, Cantuña invitando a disfrutar del patrimonio que hace de Quito una ciudad única en el continente, Ghandi hablando de la felicidad y la salud mental del los jóvenes, Einstein haciendo educación financiera, etc. 

Uno a uno el resultado fue el mismo: emoción, admiración, felicitaciones, afirmaciones contundentes  de que esto es lo que la sociedad necesita: valores, hábitos de convivencia, ética. 

Pero claro, era solo una idea, no podíamos garantizar como iba a funcionar. 

Algunos respondían con un clásico:”¿les gustará esto a los jóvenes? Si no saben quién es Espejo o Manuela”. Allí hay un problema de los adultos:  partir de que la batalla está perdida, de que a los jóvenes solo interesa el  reguetón y las selfies, que solo consumen contenidos superficiales o negativos. Los adultos dejan de ejercer su rol fundamental como guías de las nuevas generaciones, bajo la premisa de que “eso no les gusta a los jóvenes”, premisa que resultó ser absolutamente falsa a la luz de los resultados de nuestra plataforma desde el primer día. 

Entonces decidí lanzar La Pipol. Nos íbamos a enfocar en dos plataformas: TikTok y YouTube. 

La primera porque es la red de la Pipol, de la gente del pueblo, la pipol tiktokera que nos  recibió de forma espectacular desde el primer día. 

La segunda porque es una red de mayor profundidad, que permite entregar contenidos pedagógicos más potentes, crear una comunidad más fiel y activa. 

El 26 de Agosto abrimos la cuenta en TikTok y el 9 de Septiembre en YouTube. 

El éxito fue inmediato. La publicación de Darwin y Humboldt en Galápagos, hecha cómo el 10 de Septiembre,  logró 194.000 vistas en pocos días sumando las dos plataformas,  sin tener una comunidad importante y con muy poca pauta pagada. 

En esos días me reuní con Ana Sevilla, Directora  Ejecutiva del proyecto De Vuelta al Centro, una gran iniciativa de un grupo de empresarios comprometidos con la ciudad: un proceso de  recuperación del centro histórico de Quito. 

Combinamos personajes de la historia con gente real, dueños de pequeños negocios tradicionales. 

Eugenio Espejo y Tránsito Amaguaña llegan en el Metro, toman un helado en el carrito de doña Mónica, en la plaza de San Francisco. Cantuña se hace una limpia en el negocio de doña Enmita. 

Darwin y Humboldt prueban la colaciones del sr. Banda, Manuela compra un trajecito para el “pase del niño” dónde doña Charito, Caspicara acompaña a Espejo a la relojería del Sr. Cadena. 

 Los resultados son espectaculares. Pocos días después de lanzada la campaña, Antonio Acosta, Presidente del Banco Pichincha, decidió apoyar con una inversión importante en Teleamazonas y Primicias, lo que amplió el impacto de nuestra  campaña. 

Mi agradecimiento sincero a Ana, al directorio del proyecto De Vuelta al Centro, a los amigos de los pequeños negocios del centro, ahora convertidos en avatares que, junto con nuestros próceres y personajes  legendarios, divierten a la Pipol, mientras el entregan microdosis de identidad.   Y a la pipol, los 25.000 seguidores en TikTok y casi 17.000 en Youtube por seguirnos, compartir y darle sentido a nuestro proyecto. 

Además del proyecto De Vuelta al Centro, tenemos otros avatares y campañas listas: Einstein haciendo educación financiera, Ghandi entregando mensajes sobre la felicidad y salud mental en niños jóvenes, Darwin y Humboldt recorriendo el Ecuador para mostrar sus atractivos y biodiversidad, La “Torera Biker”, un remake de un personaje tradicional de Quito, ahora convertida en ciclista, dando consejos de seguridad vial; Superchikis, un  french poodle pensado para dar mensajes de hábitos de aseo y cuidado de las mascotas y el espacio público. 

Es  el inicio de un proceso tan interesante como innovador: el uso de las redes sociales y la inteligencia artificial para un objetivo cívico. 

Más adelante, cuando tengamos una comunidad activa  con un número importante de seguidores y/o suscriptores, queremos ir mucho más allá: producir contenidos de mayor profundidad, una verdadera pedagogía social. Queremos trascender la ligereza, lo efímero de las redes sociales. Necesitamos promover valores, principios democráticos, confianza, hábitos de convivencia.  

Queremos ser, en medio de esa colección de burbujas que es la sociedad actual, polarizada y fragmentada, la burbuja del encuentro,   ese espacio donde dejamos de lado  nuestras diferencias, donde recreamos nuestros códigos de identidad.  

Nuestra invitación abierta a sumarse a este proceso maravilloso. Pedirle a  la Pipol que nos siga, nos de sus comentarios, comparta con sus amigos, que nos ayude a crecer esta red de gente positiva. 

La sociedad necesita con urgencia creer en algo, tener esperanza, un sueño colectivo que le de un respiro en un mundo caótico y polarizado. 

Trabajemos juntos en la construcción de identidad. 

Nos vemos De Vuelta al Centro.

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