Ad image

Habla de acoso sexual con los hijos

July Ruiz
4 Min Read
Hablar de acoso sexual con los hijos ayuda a prevenir riesgos y fortalecer la confianza.

El regreso a clases también es una oportunidad para enseñar a niños y adolescentes a reconocer situaciones incómodas y poner límites.

July Ruiz / Notimercio

Volver a clases implica preparar uniformes, revisar horarios, organizar mochilas y retomar rutinas, pero también puede ser un buen momento para conversar con hijos e hijas sobre algo que suele generar incomodidad en los adultos: el acoso y la violencia sexual.

La primera clave es entender que hablar de prevención no significa asustar. Al contrario, una conversación sencilla y adecuada para la edad puede ayudar a que un niño identifique cuándo algo no está bien, sepa que puede decir “no” y, sobre todo, tenga claro a quién acudir si algo le incomoda.

En Ecuador, la preocupación no es menor. Entre 2015 y 2023 se registraron 35.671 noticias de delito relacionadas con abuso sexual, acoso sexual y violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes. De ellas, 4.547 correspondieron a acoso sexual.

Además, UNICEF señala que en 2022 las instituciones educativas del país registraron 955 casos de violencia sexual; 116 ocurrieron dentro de la institución y estuvieron involucrados docentes, estudiantes u otras personas. Por eso, la prevención puede empezar con situaciones muy cotidianas.

“Tu cuerpo te pertenece”

Una frase sencilla puede convertirse en una herramienta poderosa. Los niños necesitan saber que nadie tiene derecho a tocar sus partes íntimas, pedirles que toquen las de otra persona, fotografiarlos sin ropa o pedirles que guarden secretos relacionados con su cuerpo. Pero la conversación no debería limitarse a “nadie puede tocarte”. También hay que enseñarles a reconocer cómo se sienten.

Por ejemplo: “Si alguien te hace sentir incómodo, aunque sea un compañero, un adulto o alguien conocido, puedes alejarte y contármelo”. Esto aplica al baño de la escuela, al transporte escolar, al momento de cambiarse de ropa para educación física, a una broma que cruza los límites o a un contacto físico que no fue consentido.

¿Y si es “solo una broma”?

Aquí aparece otro aprendizaje importante: no todo lo que se presenta como juego es aceptable. Comentarios sobre el cuerpo, levantar la ropa de otro estudiante, tocar determinadas partes del cuerpo, compartir fotografías íntimas, hacer bromas sexuales o insistir en abrazos y besos cuando alguien ya dijo que no son conductas que deben ser tomadas en serio.

Enseñar también es explicar qué hacer

Decirle a un niño “cuídate” no es suficiente, hay que darle un plan. Puede aprender tres pasos básicos: alejarse, decir que no y buscar ayuda. Y debe saber que, si una primera persona no le escucha, puede acudir a otra: mamá, papá, un familiar de confianza, un docente, el orientador de la institución o cualquier adulto seguro. También es importante explicar algo fundamental: si alguien lo incomoda, nunca es su culpa.

Por ello, el regreso a clases, puede ser mucho más que una revisión de útiles escolares; también es el momento para enseñar autonomía, límites y confianza. La prevención empieza mucho antes de que ocurra una situación de riesgo: comienza con conversaciones cotidianas, claras y sin tabúes. Escucharles hoy puede hacer la diferencia cuando necesiten hablar mañana.

Share This Article
No hay comentarios