Anabelle Chacón / Para Notimercio
Se ha terminado el plazo para la inscripción de candidaturas para las elecciones seccionales a realizarse el 29 de noviembre, con un registro de 53,534 candidatos para elegir 5.749 autoridades, entre las que constan 23 prefectos, 23 vice prefectos, 221 alcaldes, concejales urbanos, rurales y vocales principales de las juntas parroquiales. Comparando con las elecciones del 2023, el número de candidatos ha reducido aproximadamente en 1,000 que representa un 15.7%; pero esta disminución numérica no se ha incidido en un aumento de calidad; al contrario, hemos sido testigos de lo escenario político completamente burlesco, que va más allá de la simple falta de preparación, ignorancia e ineptitud de los candidatos, a la que ya nos hemos acostumbrado; o, de la desfachatez de los partidos políticos al simular elecciones primarias, alianzas, invitados y otras hierbas.
Dentro de este panorama, los saltimbanquis no han faltado que han ido a golpear las puertas de los partidos políticos a los que en tiempos pasados insultaron de una forma grotesca llamándolos de todo: corruptos, ignorantes, tira piedras, solo sirven para la servidumbre; pero, a su vez, también los partidos marcaron hitos irreconciliables con personajes amenazando que no van a descansar hasta no verles presos. Ejemplo, el sorpresivo auspicio de Unidad Popular a Pavel Muñoz, partidario de Correa. «Yo no voy a descansar, ni perdón ni olvido para el jefe de esta banda delincuencial», dijo Mery Zamora, dirigente de UP, en el 2019, aludiendo a Correa. Pues parece que ahora ya hay perdón, olvido y ya no son delincuentes. Así mismo, Pachakutik auspicia la candidatura de Luisa González, después de que en el 2022 Correa afirmó que Pachakutik estaba «tremendamente corrompido» y sus líderes de habían “vendido al mejor postor”. La pregunta es ¿fue él el mejor postor? Tampoco el partido de gobierno está exento de este burdo escenario. Cynthia Viteri, quien el 2022, para reafirmar su lealtad irrenunciable al Partido Social Cristiano, dijo “Puedo cambiar de marido, pero no de partido”, sería ahora de preguntarle si tal vez quiso decir lo contrario, porque sigue casada con el mismo, pero cambió de partido. En fin, parece que las historias de amores y desamores de las telenovelas baratas se quedaron cortas ante todo esto.
Por otro lado, los candidatos, casi en su totalidad, no muestran ningún mérito propio y lo hacen porque son familia de personajes que están tras las rejas, como la esposa de Aquiles Álvarez que basa su candidatura tratando de inspirar pena por su cónyuge, además de buscar inmunidad para sí misma y su familia, a quienes ha incluido en la lista como concejales. De los que buscan inmunidad por tener cuentas pendientes con la justicia pululan por todos lados, incluso hay investigados por delitos tan execrables como abuso sexual; caso concreto, el alcalde de Tena y candidato a la reelección, Jimmy Reyes. Tampoco pueden faltar los destituidos, caso emblemático, Jorge Yunda, que ahora nos asegura que todo va a ser diferente; ni los serviles al gobierno de turno, como Harold Burbano, quien fue clave en emitir certificados muy cuestionados o no cumplir resoluciones de la Corte. No pueden faltar los que aspiran a ser reelegidos, que esta vez sí juran y rejuran que van a hacer lo que no hicieron cuando fueron electos, en primera instancia.
Podríamos seguir nombrando casos y nombres, pero el espacio sería insuficiente y simplemente hemos resumidos los más emblemáticos. Como ciudadanos no podemos más que ser el público que observa este remedo de democracia, porque todo se hace con la venia del Consejo Nacional Electoral, y la permisividad del Código de la Democracia, que avala las tan mentadas primarias que perfectamente sabemos son una completa farsa y que los candidatos son puestos a la voluntad de unos cuantos caciques que son los que manejan cada partido. En fin, la política ecuatoriana está prostituida porque no nos vengan a decir que todo esto es gratis y que se lo hacen porque desean servir. Por eso debemos fijarnos bien a quien damos nuestro voto, buscar los candidatos que verdaderamente nos representen, porque –en medio de tanto payaso y cromo repetido- si hay uno que otro que vale la pena que tenga una oportunidad de servir a la comunidad y que no venga a servirse de ella. Basta de tanto oportunista que busca solamente su beneficio.


