La sombra de indignación e incertidumbre del obispo Lorenzo Stehle flota sobre el cielo de Santo Domingo de los Tsáchilas

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Por Rubén Darío Buitrón

Considerado una eminencia, casi un santo, el fallecido sacerdote Lorenzo Stehle, exobispo de la provincia y venerado por su obra social y educativa, es una omnipresencia que va desmoronándose por la investigación que le hace la iglesia alemana por abusos sexuales y encubrimiento.

La vida cotidiana de Santo Domingo de los Tsáchilas parece girar en torno a la figura del sacerdote alemán Emilio Lorenzo Stehle, exobispo de la provincia entre 1987 hasta el 2002. Su sucesor es el obispo suizo Bertram Wick.

En homenaje a lo que se consideró una extensa obra social y educativa realizada por Stelhe, en la ciudad existen escuelas, avenidas, cementerios, monumentos, placas, condecoraciones y reconocimientos municipales en su homenaje. Es tanta su influencia que, entre muchos santodomingueños, para pedir puntualidad a las personas en distintos actos, se refieren a “la hora Stelhe”.

Como creador de la sede de la Pontificia Universidad Católica (PUCE), donde fue nombrado Profesor Honoris Causa, en un jardín del campus reposaba un busto que ha sido retirado y hoy está cercado con telas verdes de cáñamo.

Su figura como sacerdote emprendedor y generoso se derrumbó en 2022, cuando un informe oficial de la Conferencia Episcopal Alemana y Adveniat (agencia de ayuda episcopal alemana para América Latina, de la cual fue director) documentó 16 denuncias e indicios de abuso sexual en distintas etapas de su vida clerical desde su época de sacerdote en Colombia hasta su permanencia en Alemania y Ecuador.

Una investigación periodística conjunta entre el Diario El País y el periódico Report Munchen, en 2022, reveló que la diócesis de Santo Domingo fue un refugio para 23 sacerdotes alemanes acusados de abuso sexual y otros delitos. Es decir, Stelhe cometió también actos de encubrimiento.

Adveniat documentó 16 denuncias de abuso sexual cometidos por él e, incluso, la manera en que lo hacía. Ulrike Bay, sobrina de Stelhe y sobreviviente de sus ataques, viajó desde Alemania al Ecuador para cuestionar los homenajes públicos que aún se rinden en la ciudad al exobispo.

Stelhe murió a los 90 años de edad el 16 de mayo de 2017 en Constanza, Alemania, por un aneurisma cerebral. 

“Ya se conocían desde el año 2002, y más concretamente desde el 2005, denuncias contra el obispo Stehle, que fueron documentadas en el informe de 2022 ante la iglesia de Alemania. Estamos hablando de una serie de víctimas de violencia sexual que han documentado todo lo que les ocurrió”, dice Nalda Bustamante, activista que, junto con otras dirigentes de la provincia, denunció los casos.

El día que se hicieron públicas la indignación y las demandas de las mujeres de Santo Domingo, ellas se presentaron acompañadas de Ulrike Bay -quien asegura ser sobrina de Stehle y que vino a acompañar a las denunciantes-,  quien pidió que se retiraran todos los monumentos y reconocimientos al sacerdote y exhortó a todas las mujeres víctimas a que no callen y levanten la voz”.

Ulrike admitió que siempre habrá voces que digan que él ya no puede defenderse porque está muerto, pero insistió en que se conocen decenas de denuncias de mujeres atacadas sexualmente por Stelhe. 

“Ningún hecho, por más generoso que haya sido, y ninguna ayuda social que haya hecho Stehle en la provincia justifican las agresiones sexuales del exobispo”, refirió en rueda de prensa la dirigente Teresa Bolaños, representante de Mujeres por el Cambio en el Ecuador, quien pide la anulación de todos los reconocimientos locales en homenaje a Stelhe. 

Lo mismo dijo la activista María Piedad Maldonado, a quien le ha dolido conocer, tardíamente, “el lado oscuro de este personaje famoso”, pero lamentó que “más duele saber que fue un agresor a niños y mujeres víctimas de la depredación”. 

El principal cementario de Santo Domingo de los Tsáchilas lleva el nombre de quien fuera obispo de la provincia, Emilio Lorenzo Stehle

Liliana Silva, joven concejal del cantón, dijo que hay pruebas reales de actos de pedofilia, violación y abuso sexual y, por ende, “es una responsabilidad del pueblo de Santo Domingo y del Municipio modificar una serie de ordenanzas que han buscado reconocer “a este personaje que no se lo merece”. 

La propuesta de las denunciantes es que todos los nombres, monumentos y homenajes que se le hizo a Stehle sean retirados de Santo Domingo en apoyo a la investigación de la iglesia alemana y en desagravio a las mujeres y niños atacados por el exobispo.

TESTIMONIOS Y EXIGENCIAS

Nalda Bustamante refiere que Stehle fue y es un personaje con fuerte presencia y reconocimiento en Santo Domingo. De hecho -comenta-, el reconocimiento municipal a personas notables de la ciudad lleva, por ordenanza municipal, el nombre de Emilio Lorenzo Stelhe. 

Nalda cuenta que el monumento que estaba en la terminal terrestre ha sido guardado en una bodega municipal porque están construyendo un puente a desnivel, “pero seguramente lo van a volver a recolocar o está escondido”. 

Para nosotros, dice, la posición que ha tenido la Universidad UTE es clave, porque significa que se comienzan a dar los primeros pasos. “Quisiéramos que se haga en un evento formal el retiro del doctorado honoris causa y que las organizaciones de mujeres estemos presentes. Deseamos que se haga público, porque si no los casos se duermen, mueren, no se vuelven a nombrar y parece que no ha ocurrido nada. Cuenta que la PUCE también lo ha tenido como referente: de hecho, parte de los reconocimientos que tiene el exobispo es haber traído acá la Universidad Católica con fondos alemanes que él conseguía por su influencia. 

Con eso, dice Nalda, ejecutaba obras y le eran útiles para hacerse un nombre y lograr los reconocimientos en Santo Domingo. Según Nalda, a raíz del conocimiento del informe alemán se reunieron acá organizaciones de mujeres para analizar el documento: para nosotras ha sido crucial la presencia de la sobrina diciendo yo fui víctima y que la Iglesia Alemana la haya reconocido como tal. Incluso muchas fueron indemnizadas y, más allá de si se hizo justicia o no, si este hombre pagó o no pagó, a nosotros como ecuatorianos e Iglesia Episcopal nos debería dar una referencia de quién estamos hablando y tendríamos que tomar una posición. 

Sin embargo, para Nalda la Iglesia del Ecuador ha sido muy hermética con estos temas y tampoco presenta una posición firme. Estas mujeres esperarían que la Iglesia de Santo Domingo pida a las víctimas denunciar si alguien fue abusada, si conocen de alguna víctima. Pero eso no ocurre aún, dice indignada. 

“Más bien las declaraciones del obispo Wick, suizo, han sido bastante tibias porque él asegura que ´aquí no se ha conocido nada´. Los medios locales que cubrieron nuestra primera rueda de prensa se acercaron a contrastar la información, pero no tuvieron respuesta. ¿Por qué ese hermetismo? Y, del lado de las víctimas, quizás tienen miedo porque es muy difícil hablar contra el poder clerical”. 

Las organizaciones de mujeres de Santo Domingo de la Tsáchilas están de pie. Preparan una carta al alcalde Wilson Erazo solicitando que se derogue la ordenanza, con el apoyo de Liliana Silva, concejala que comparte esta lucha. Unas cinco organizaciones femeninas están listas para presentarla. 

Nalda comenta, como anécdota, que ella, de pequeña, fue confirmada por Stelhe y está averiguando si es posible desconfirmarse. 

La concejala Liliana Silva comenta que el obispo Wick afirma que acá no hay ninguna prueba ni testigo ni ninguna víctima. Pero aspira a que el apoyo de las instituciones y de la academia motive a los concejales (se necesitan ocho votos para hacer mayoría) a revertir todos los homenajes que Stelhe tiene en la ciudad.  

El alcalde sería un voto menos en este tema, porque no quiere vincularse. Él ha dicho que no, es lo mismo de siempre, no hay pruebas, no sé. Pero sí hay pruebas. Aquí en Santo Domingo puede ser que no tengamos las constancias contundentes porque las víctimas no han querido denunciar. O muchas de ellas ya fallecieron. Pero qué prueba más contundente es el informe que hace la propia iglesia alemana. Stelhe es una persona que no merece ningún reconocimiento, porque si somos capaces de entregar reconocimientos a un pedófilo… ¿Usted sabía que fue candidato al Premio Nobel de la Paz?  Él manejaba millones de dólares porque era el presidente de la Fundación y eso le permitía hacer labor social. Y el pueblo de Santo Domingo reconoció esa labor social, pero desconocía la otra parte, la parte oscura de él. 

La doctora Luján González es la prorrectora de la PUCE Santo Domingo. Ella habla para Notimercio: “El proceso de investigación respecto a Monseñor Estehle no depende de ninguna manera de la PUCE ni está relacionado con la PUCE. Como sabemos, es la Conferencia Episcopal Alemana la que ha tomado las iniciativas para las investigaciones y conclusiones. 

Sin embargo -precisa- hay que reconocer la labor hecha por Stehle en Santo Domingo. Una labor social, humanitaria, espiritual y educativa. Pero, eso sí, como gente de la Iglesia seguimos la política de cero tolerancia contra toda forma de abuso sexual, nos ponemos del lado de las víctimas y de hacer todo lo que esté en nuestras manos para apoyarlas en este sufrimiento por abuso sexual y abuso de poder. 

Como PUCE Santo Domingo -añade- lo que hemos visto adecuado para no ofender o no herir la susceptibilidad de las presuntas víctimas decidimos retirar las alusiones que había a monseñor Stelhe en la universidad. Hace muchos años se le concedió aquí un título de profesor honoris causa y estamos analizando, si fuese necesario, revocarlo, con nuestro obispo que tiene esta misma postura”.

Notimercio intentó varias veces contactarse con el obispo Wick, pero no respondió el teléfono. La única vez que lo hizo dijo que “estaba con visitas”. Cuando fuimos a Santo Domingo a verlo dijo que no podría atendernos “porque se iba de viaje durante una semana a Los Ríos a un retiro de todo el clero de Santo Domingo”. Todo el clero… 

El alcalde, Wilson Erazo, habló con nosotros y alabó las gestiones sociales, educativas y hasta botánicas de Stelhe. “No me he puesto a analizar el comportamiento del curita porque se dicen unas cosas y otras. Espero que las mujeres que denunciaron presenten documentos y sustenten de acuerdo a qué tomamos la decisión. Yo no voy a juzgar ni a defender a nadie”. 

En la sede de la PUCE de Santo Domingo permanecía este busto en homenaje a Stehle. Hoy ha sido retirado por las autoridades.

Erazo dice que “acá nunca escuchamos que Stelhe haya hecho algo fuera de lo ético. Nosotros no conocemos. Yo esperaré que la concejala Silva presente su moción y ahí decidiremos”.

La figura de Stehle está manchada. ¿Qué se hará con tanto homenaje, recordaciones y reconocimientos? Depende del Municipio, en parte, pero, sobre todo, de que las mujeres sigan en su lucha y que salgan a la luz las víctimas. Es lo más importante.

Mientras tanto, la omnipresencia de Stehle en Santo Domingo de los Tsáchilas permanece como una larga sombra de incertidumbre e indignación sobre la ciudad.

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