La iniciativa fomenta el consumo responsable y la economía circular mediante la recepción de útiles, mochilas y dispositivos tecnológicos nuevos o reutilizables.
El acceso equitativo a la formación académica formal se encuentra condicionado por la disponibilidad de recursos materiales básicos que faciliten el aprendizaje diario. Con el propósito de mitigar las barreras económicas que enfrentan cientos de hogares antes del inicio del régimen escolar, se presentó oficialmente la campaña «Una Mochila, Un Sueño». Esta propuesta de intervención comunitaria busca canalizar aportes ciudadanos e institucionales para abastecer de herramientas educativas a menores de escasos recursos.
La adquisición de textos, mochilas y equipos de computación representa un desembolso significativo que muchas familias en condiciones de vulnerabilidad no logran asumir. Frente a este escenario, la convocatoria apela a la participación de la sociedad civil, colectivos organizados y la empresa privada para actuar como dinamizadores de apoyo social a través de la entrega de insumos didácticos nuevos o usados que permanezcan en óptimas condiciones de conservación.
Cada kit escolar que entregamos representa mucho más que útiles y materiales. Representa la solidaridad de personas, empresas e instituciones que creen en el poder transformador de la educación. Invitamos a toda la sociedad a sumarse a esta campaña para demostrar que, cuando trabajamos juntos, podemos transformar la ilusión de aprender en una realidad para cientos de niños y niñas.
Katty Avilés, directora de la fundación.Economía circular y mitigación de la brecha digital
La planificación de la campaña introduce un enfoque de sostenibilidad ambiental y responsabilidad social estructurado sobre los siguientes componentes operativos:
- Promoción del consumo responsable: La recepción de cuadernos con páginas aprovechables, mochilas, cartucheras y loncheras en buen estado incentiva la reutilización de materiales, extendiendo la vida útil de los objetos y disminuyendo la huella ecológica generada por el descarte prematuro.
- Reducción de la brecha tecnológica: El requerimiento de dispositivos electrónicos como computadoras portátiles y tabletas en funcionamiento —o aptas para reacondicionamiento— busca proveer de herramientas de conectividad a estudiantes que carecen de acceso a plataformas digitales de consulta.
- Distribución con alcance geográfico extendido: La meta establecida comprende el armado de 1.500 paquetes escolares completos, cuya distribución abarcará tanto a sectores periféricos de la ciudad de Quito como a comunidades rurales apartadas de diversas provincias del país.
Canales de recepción y gestión de insumos
Para asegurar la efectividad de las entregas y mantener estándares de calidad y dignidad en beneficio de los menores, el centro de acopio ha clasificado los requerimientos específicos en varias líneas de donación:
- Material de escritura y papelería: Lápices, bolígrafos, juegos geométricos, borradores, pinturas, carpetas y hojas de papel bond.
- Artículos de transporte diario: Mochilas de lona o plástico, cartucheras y contenedores de alimentos higienizados.
- Equipamiento informático: Hardware funcional destinado al soporte de tareas y alfabetización digital.
El aporte colectivo en programas de asistencia social funciona como un contrapeso estructural contra la deserción escolar prematura en sectores vulnerables. La articulación de estas campañas contribuye a nivelar las condiciones iniciales de los estudiantes en las aulas de clase, promoviendo el desarrollo social sostenible y la equidad educativa en el territorio nacional.






