En el marco del Día Mundial de la Obesidad, especialistas en salud hacen un llamado a reconocer la obesidad como una enfermedad crónica con impacto profundo en la salud general, no solo un problema estético, y a promover acciones integrales de prevención y tratamiento.
Las cifras muestran un panorama preocupante, de acuerdo con el World Obesity Atlas 2025, se estimó que el 30 % de los adultos en Ecuador viviría con obesidad y el 71 % tendría un índice de masa corporal (IMC) elevado. Además, un estudio de la Universidad San Francisco de Quito señala que alrededor del 22,3 % de los adultos presenta obesidad. La problemática también afecta a la niñez: según la Encuesta Nacional de Desnutrición Infantil (ENDI), el 5,5 % de los niños menores de cinco años en Ecuador presenta sobrepeso u obesidad.
Frente a este escenario, los especialistas aseguran que la obesidad sí tiene tratamiento y que un abordaje oportuno puede prevenir complicaciones graves.
“La obesidad es una enfermedad crónica y recurrente, no una simple cuestión estética. Involucra alteraciones metabólicas y hormonales que hacen necesario un enfoque médico a largo plazo”.
Federico Serrot, cirujano bariátrico de Cleveland Clinic.El especialista destaca que se trata de una enfermedad multifactorial asociada a diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud.
“El exceso de grasa corporal, especialmente abdominal, favorece la inflamación y la resistencia a la insulina, aumentando el riesgo de diabetes y enfermedades cardíacas”.
Buscar ayuda profesional es clave cuando el peso afecta la salud o la calidad de vida, actualmente existen opciones terapéuticas basadas en evidencia, desde cambios en el estilo de vida y tratamientos médicos hasta cirugía bariátrica en casos seleccionados.
En el marco de esta conmemoración, especialistas recuerdan la importancia de informarse, acudir a controles médicos y asumir la obesidad como una condición de salud que requiere acompañamiento profesional. La prevención, el diagnóstico oportuno y el acceso a tratamientos adecuados pueden contribuir significativamente a mejorar la calidad y expectativa de vida de miles de personas.





