Blue Monday ¿Cómo sobrevivir al día más triste del año?

karlaherrera@notimercio.ec
3 Min Read

Cada enero vuelve a circular el concepto de Blue Monday, señalado popularmente como el día más triste del año. La idea se originó en 2005, cuando el psicólogo británico Cliff Arnall presentó una fórmula que combinaba factores como el clima, las deudas post fiestas, el paso del tiempo desde Navidad y la baja motivación. Sin embargo, desde la psicología, este concepto carece de sustento científico y responde más a una estrategia publicitaria que a una realidad clínica.

Según Gabriela de la Cruz, magíster y docente de la Escuela de Psicología de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), aunque el Blue Monday no tiene base científica, sí coincide con un periodo en el que muchas personas experimentan un bajón emocional. Estudios indican que alrededor del 40 % de la población reporta tristeza o desmotivación tras las fiestas, asociada al retorno a la rutina, las presiones económicas y las expectativas no cumplidas de inicio de año.

Desde una mirada psicológica, este malestar se explica por la combinación de factores biológicos, emocionales y sociales. En países del hemisferio norte, la disminución de luz solar puede influir en el trastorno afectivo estacional, afectando la producción de serotonina y generando fatiga, irritabilidad o tristeza. En contextos como Ecuador, donde el clima es más estable, el impacto está más relacionado con el estrés laboral, el retorno a clases y la carga familiar propia de enero. A esto se suma la disonancia cognitiva que se produce cuando las personas no logran cumplir los objetivos que se plantearon al iniciar el año.

Datos de la Organización Mundial de la Salud señalan que la depresión afecta a más de 280 millones de personas en el mundo, y enero suele registrar un aumento en las consultas psicológicas. En ciudades como Quito, factores como el clima andino y la reactivación de las obligaciones académicas y laborales pueden intensificar esta sensación de vulnerabilidad emocional.

Frente a este escenario, la especialista recomienda no esperar a que llegue el llamado Blue Monday para cuidar la salud mental. Actividades simples como caminar al aire libre, mantener contacto social, establecer rutinas pequeñas y realistas, cuidar el descanso y la alimentación, y practicar la gratitud pueden ayudar a mejorar el estado de ánimo. No obstante, cuando la tristeza se prolonga por más de dos semanas o interfiere con la vida diaria, es fundamental buscar apoyo profesional.

Más allá del mito, el Blue Monday funciona como un recordatorio de que el bienestar emocional requiere atención constante. Reconocer las emociones, normalizar los altibajos y adoptar hábitos saludables permite atravesar este periodo con mayor equilibrio y conciencia, entendiendo que el inicio de año también es un proceso de ajuste, no una obligación de bienestar inmediato.

Share This Article
No hay comentarios