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Gobierno prevé terminar las desconexiones eléctricas a industrias el 1 de noviembre

Diana Penafiel
6 Min Read
El Gobierno espera que las industrias de alto voltaje AV1 y AV2 dejen de cumplir las desconexiones eléctricas programadas desde el 1 de noviembre de 2026.

El anuncio apunta a las industrias de alto voltaje AV1 y AV2, afectadas por restricciones de hasta 72 horas semanales. El abastecimiento disponible será clave para cumplir la fecha.

Las industrias ecuatorianas que han tenido que detener parte de sus operaciones por las restricciones eléctricas recibieron una fecha para un posible retorno a la normalidad. El Gobierno espera que, desde el domingo 1 de noviembre de 2026, las empresas de los segmentos de alto voltaje AV1 y AV2 puedan dejar de desconectarse de la red nacional. El anuncio llega después de varias semanas de interrupciones que han complicado la planificación de la producción y provocado reclamos del sector empresarial.

José Julio Neira, secretario general de la Administración Pública, Planificación y Gabinete, anunció la previsión durante una entrevista con Teleamazonas el jueves 22 de octubre. Según explicó, el Ejecutivo trabaja para incrementar la disponibilidad de electricidad y permitir que las industrias recuperen su ritmo de actividad. Sin embargo, el funcionario presentó la fecha como un objetivo hacia el cual avanza el Gobierno, no como una suspensión inmediata de las restricciones.

La diferencia es importante para las empresas que actualmente deben organizar sus jornadas alrededor de las horas de desconexión. Desde finales de septiembre, el Gobierno comenzó a aplicar medidas de administración de la demanda eléctrica, inicialmente dirigidas a grandes consumidores. El esquema se endureció en octubre y llegó a contemplar restricciones de hasta 72 horas por semana, además de incorporar a usuarios industriales de medio voltaje.

El sector productivo reclama por las pérdidas de operación

Las desconexiones se aplicaron en medio de las dificultades de abastecimiento eléctrico, asociadas a las condiciones hidrológicas de las centrales hidroeléctricas y a las limitaciones para cubrir toda la demanda del sistema. La estrategia gubernamental buscó disminuir temporalmente el consumo de los grandes usuarios para preservar el suministro de otros sectores, especialmente los hogares.

Sin embargo, la medida ha generado cuestionamientos de los gremios. El 22 de octubre, José Antonio Camposano, presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura, señaló que empresas del sector habían recibido notificaciones para desconectarse durante cuatro días. El dirigente sostuvo que estas interrupciones dificultan la organización del trabajo y cuestionó la falta de apertura para considerar alternativas propuestas por los productores.

El Comité Empresarial Ecuatoriano expresó una preocupación similar por las consecuencias de mantener detenida parte de la actividad productiva. El gremio advirtió sobre los riesgos para el empleo y la continuidad de las operaciones, especialmente en compañías que dependen de procesos industriales y cadenas de producción que no pueden interrumpirse sin costos adicionales.

Estas preocupaciones muestran que el problema no se limita a la disponibilidad de electricidad. Las empresas necesitan reorganizar turnos, recuperar jornadas de producción y cumplir compromisos comerciales, mientras las restricciones generan incertidumbre sobre cuánto tiempo podrán operar con normalidad.

¿Qué falta para que terminen las desconexiones?

El anuncio del 1 de noviembre plantea una expectativa para los consumidores de alto voltaje, pero su cumplimiento dependerá de que Ecuador cuente con suficiente electricidad para atender la demanda industrial que volvería a conectarse. La recuperación de los embalses, la generación térmica y otras fuentes de abastecimiento forman parte de las variables que determinarán la capacidad del sistema.

Un análisis publicado por La Hora este viernes 23 de octubre plantea que levantar las restricciones exige cubrir tanto el consumo que actualmente se reduce mediante las desconexiones como la demanda habitual de hogares, comercios y otros usuarios. Para ello, resulta importante conocer el volumen de energía adicional disponible y las condiciones operativas del sistema eléctrico.

Hasta el momento, el anuncio de Neira no incluyó un balance técnico detallado que establezca cuánta energía adicional estará disponible el 1 de noviembre ni cómo se cubrirá toda la demanda que retornaría al sistema. Por esa razón, la fecha anunciada debe entenderse como una previsión gubernamental cuya aplicación todavía está pendiente de confirmación.

También se prepara un plan de alivio financiero

Junto con la expectativa de terminar las desconexiones, Neira adelantó que el Ejecutivo trabaja en un paquete de alivio financiero para el sector productivo. De acuerdo con el funcionario, las medidas buscarán fortalecer las oportunidades de empleo y la producción nacional, afectadas por las dificultades de abastecimiento energético.

El Gobierno todavía no ha presentado los mecanismos de ese programa, sus posibles beneficiarios ni las condiciones para acceder a las medidas. Neira indicó que los detalles se comunicarán durante las próximas semanas.

Por ahora, la atención de las industrias está puesta en el 1 de noviembre. Si el Gobierno consigue aumentar el abastecimiento eléctrico en los términos previstos, las compañías AV1 y AV2 podrían dejar atrás las desconexiones programadas. Hasta que exista una disposición oficial y se compruebe su aplicación, las restricciones continúan siendo parte del escenario que enfrenta el sector productivo ecuatoriano.

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