La campaña de este año pone en el centro a las personas con experiencia vivida y reclama que participen en el diseño de políticas, servicios y modelos de atención.
El Día Mundial de la Salud Mental 2026 pone el foco en una idea que va más allá de hablar sobre el tema: escuchar a quienes han atravesado problemas de salud mental y darles un papel real en las decisiones que afectan sus vidas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsa este 10 de octubre la campaña “Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real”, con un llamado a que pacientes, familiares y cuidadores no sean convocados únicamente para compartir testimonios, sino para participar en la construcción de políticas, servicios y programas.
El planteamiento parte de una brecha todavía evidente. Según el Atlas de Salud Mental 2024 de la OMS, solo el 37% de los países reportó haber incluido a personas con experiencia vivida en la capacitación de trabajadores de atención primaria.
El mismo informe señala que el 45% de los países colaboraba con estas personas, familiares o cuidadores en la planificación o seguimiento de servicios, mientras que el 59% las había consultado para elaborar legislación relacionada con salud mental.
Escuchar no basta si las decisiones siguen tomándose sin ellas
La campaña de este año busca cambiar precisamente esa lógica. La OMS sostiene que la experiencia directa de quienes han vivido depresión, ansiedad, trastornos graves u otras condiciones de salud mental puede aportar información que muchas veces no aparece en protocolos, estadísticas o diagnósticos.
Su participación puede ayudar a identificar barreras de acceso, problemas dentro de los servicios, prácticas estigmatizantes y necesidades que pasan desapercibidas cuando las políticas se diseñan únicamente desde una perspectiva institucional.
Entre los países que ya cuentan con una política o plan nacional de salud mental, el 80% reportó haber involucrado a personas con experiencia vivida durante su desarrollo. Sin embargo, la OMS advierte que la participación todavía es desigual y, en muchos casos, limitada a procesos de consulta sin capacidad real de incidencia.
El reto también está en cambiar el modelo de atención
El llamado de la OMS coincide con una discusión más amplia sobre cómo se atienden los problemas de salud mental. El organismo internacional ha pedido acelerar la transición desde hospitales psiquiátricos de larga estancia hacia servicios comunitarios, más cercanos a las personas y basados en derechos.
Los datos muestran que ese cambio avanza lentamente. Solo el 9% de los países que reportaron información ha completado la transición hacia un modelo predominantemente comunitario, mientras que el 53% continúa en etapas iniciales.
La OMS señala además que más de una de cada cuatro personas internadas en hospitales psiquiátricos permanece allí durante más de seis meses, una realidad que refuerza el debate sobre autonomía, integración social y atención fuera de instituciones de larga permanencia.
Ecuador también busca ampliar el enfoque de salud mental
En Ecuador, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportó durante 2025 el desarrollo de una iniciativa nacional de promoción de salud mental que sirvió como base para la firma del Pacto Nacional por la Salud Mental.
La iniciativa forma parte del trabajo entre OPS/OMS y el Estado ecuatoriano para fortalecer políticas de prevención, promoción y atención, en un contexto donde la demanda de servicios y la necesidad de combatir el estigma siguen siendo desafíos permanentes.
El mensaje de este 10 de octubre apunta, por tanto, a un cambio de fondo: que las personas con experiencia vivida dejen de ocupar un lugar simbólico dentro de las conversaciones sobre salud mental y tengan una voz efectiva en la forma en que se diseñan y evalúan las respuestas públicas.
Para la OMS, el objetivo no es solo escuchar historias, sino convertir esas experiencias en decisiones que permitan construir servicios más accesibles, humanos y cercanos a las necesidades reales de la población.


