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“La Pinta, La Niña y La Santa María” vuelve a navegar 40 años después con heavy metal y raíces andinas

July Ruiz
8 Min Read
Black Sun reunió a la cantante finlandesa Netta Laurenne y a la ecuatoriana Ñusta Picuasi para reinterpretar “La Pinta, La Niña y La Santa María”, el tema que Jesús Fichamba llevó al segundo lugar del Festival OTI en 1985. La nueva versión fusiona heavy metal, elementos orquestales y referencias a la identidad ecuatoriana.

Black Sun, la cantante otavaleña Ñusta Picuasi y la finlandesa Netta Laurenne reinterpretan la canción que Jesús Fichamba llevó al segundo lugar del Festival OTI en 1985. El proyecto busca conectar uno de los clásicos de la música ecuatoriana con una nueva generación.

Cuatro décadas después de convertirse en una de las canciones ecuatorianas más reconocidas internacionalmente, “La Pinta, La Niña y La Santa María” vuelve a sonar con guitarras eléctricas, arreglos orquestales y dos voces femeninas que representan mundos musicales distintos.

La agrupación ecuatoriano-finlandesa Black Sun presentó una nueva versión del tema que Jesús Fichamba interpretó en el Festival OTI de 1985. En esta ocasión, la canción reúne a la vocalista finlandesa Netta Laurenne y a la joven cantante otavaleña Ñusta Picuasi.

El sencillo fue lanzado en plataformas digitales el 20 de agosto de 2026 y forma parte de un proyecto concebido alrededor de los 40 años de aquella histórica participación de Ecuador en la OTI.

La canción que llevó a Ecuador al segundo lugar de la OTI

La historia comenzó en 1985, cuando Jesús Fichamba representó a Ecuador en el Festival OTI de la Canción, realizado en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, España.

Vestido con indumentaria indígena y acompañado por una orquesta, Fichamba interpretó “La Pinta, La Niña y La Santa María” y consiguió el segundo lugar, uno de los resultados más importantes de Ecuador en la historia del certamen.

La actuación impulsó internacionalmente la carrera del artista nacido en Peguche, Otavalo, y convirtió la canción en parte de la memoria musical ecuatoriana.

Fichamba falleció en abril de 2021, a los 74 años, después de haber sido hospitalizado por complicaciones derivadas de la COVID-19.

De la OTI al heavy metal

La nueva producción no pretende reproducir exactamente el sonido de 1985.

Black Sun trasladó la composición hacia su propio universo musical, combinando elementos de heavy metal, rock sinfónico, arreglos orquestales y teclados, pero buscando conservar elementos reconocibles de la obra original.

Según Nicolás Estrada, baterista, productor y líder de Black Sun, el objetivo fue construir un puente entre generaciones y presentar la canción a públicos que posiblemente no vivieron la época del Festival OTI.

Para conseguirlo, la agrupación incluso moderó parte del peso de las guitarras y dio mayor protagonismo a las voces y elementos orquestales, buscando un equilibrio entre la identidad de Black Sun y la melodía conocida por varias generaciones de ecuatorianos.

Ñusta Picuasi: un vínculo con Otavalo

La participación de Ñusta Picuasi tiene además un componente simbólico.

La cantante tiene 21 años y es otavaleña, lo que establece un vínculo territorial y cultural con Jesús Fichamba, también originario de Otavalo.

La elección fue deliberada. Black Sun buscaba una voz ecuatoriana que pudiera acompañar a Netta Laurenne y, al mismo tiempo, representar a una nueva generación de artistas vinculados con las raíces indígenas del país.

Picuasi ha explicado que conocía la canción desde su adolescencia, aunque nunca imaginó que años después terminaría interpretándola en una versión vinculada al rock y al metal.

Así, el proyecto conecta a dos artistas separados por varias generaciones, pero relacionados por un mismo territorio: Otavalo.

Ecuador y Finlandia se encuentran en una misma canción

La otra voz protagonista pertenece a Netta Laurenne, cantante finlandesa de Black Sun.

La actual formación de la banda está integrada por Laurenne en la voz; Christopher Gruenberg y Nino Laurenne en las guitarras; Santiago Salem en el bajo; y Nicolás Estrada en la batería. La combinación resume también la identidad internacional que Black Sun ha construido durante más de dos décadas: músicos ecuatorianos y finlandeses trabajando dentro de una propuesta de metal.

En esta reinterpretación, Laurenne representa el componente más cercano al rock y al metal, mientras Picuasi aporta una interpretación con matices diferentes y una conexión directa con las raíces ecuatorianas de la obra.

La canción está relacionada con el documental “La Conquista de un Sueño”, producido alrededor de la historia de “La Pinta, La Niña y La Santa María”, la trayectoria de Jesús Fichamba y el impacto cultural que tuvo su presentación internacional.

La producción fue estrenada el 16 de septiembre de 2026 en el Teatro Centro de Arte de Guayaquil y reúne testimonios y material relacionado con la historia de la canción y de Fichamba.

El proyecto busca reconstruir no solamente lo ocurrido aquella noche de 1985, sino también el contexto en el que un artista indígena ecuatoriano llegó a uno de los escenarios musicales más importantes de Iberoamérica.

La nueva versión también enfrenta una controversia

El regreso de la canción, sin embargo, no ha estado libre de polémica.

El músico Gustavo Pacheco, quien dirigió la orquesta durante la actuación de Fichamba en la OTI y aparece en los registros de SAYCE vinculado a los créditos de la obra, ha cuestionado la nueva versión y el uso de sus arreglos.

Black Sun, por su parte, sostiene que cuenta con la licencia 54154 de SAYCE, que, según Nicolás Estrada, autoriza a la agrupación a utilizar la composición como cover audiovisual y adaptarla a géneros como hard rock y heavy metal, reconociendo los créditos correspondientes. EXTRA reportó además una carta de Sony Music Publishing Colombia relacionada con el licenciamiento de la obra.

Pacheco sostiene una interpretación diferente sobre los permisos necesarios y manifestó expresamente su oposición al uso de su música y arreglos. La controversia llegó incluso a YouTube, donde el video fue retirado temporalmente tras un reclamo mientras Black Sun apelaba la decisión.

Por ello, es importante presentar el tema como una disputa aún abierta entre las partes, y no como una determinación definitiva sobre quién tiene la razón respecto de los derechos involucrados.

Un clásico que busca otra generación

Más allá de la controversia, el proyecto demuestra cómo una canción puede adquirir nuevas lecturas cuatro décadas después de su estreno.

En 1985, Jesús Fichamba llevó “La Pinta, La Niña y La Santa María” hasta un escenario internacional acompañado por una gran orquesta. En 2026, la misma composición circula por plataformas digitales y se encuentra con el heavy metal, músicos ecuatorianos y finlandeses y una cantante indígena de 21 años.

La tecnología, las voces y el género musical cambiaron.

El vínculo con la identidad ecuatoriana permanece como uno de los elementos centrales de la propuesta.

Y 40 años después de aquella presentación que consiguió el segundo lugar para Ecuador en la OTI, “La Pinta, La Niña y La Santa María” vuelve a navegar, ahora hacia una generación que no había nacido cuando Jesús Fichamba la convirtió en parte de la historia musical del país.

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