Más de 261.000 estudiantes de tercero de Bachillerato participan este año en el Juramento a la Bandera. La ceremonia une un compromiso cívico de toda la promoción con el reconocimiento a nueve estudiantes destacados por su trayectoria académica.
Miles de estudiantes de tercero de Bachillerato levantaron este viernes la mano frente al tricolor y pronunciaron el tradicional “sí, juro”. La escena se repitió en instituciones educativas de todo Ecuador, pero detrás de la ceremonia hay algo más que un protocolo escolar.
Este año participan más de 261.000 estudiantes de 4.101 instituciones educativas. Los actos comenzaron en algunos planteles desde el 23 de septiembre y muchos se concentraron este viernes 25, debido a que el Día de la Bandera, que se conmemora cada 26 de septiembre, cae sábado en 2026.
¿Qué significa jurar la Bandera?
El Juramento a la Bandera es uno de los principales actos cívicos de la etapa escolar y está dirigido a los estudiantes de tercero de Bachillerato. Su sentido es expresar públicamente respeto por uno de los símbolos nacionales y reafirmar un compromiso con el país, su historia, su identidad y los valores asociados a la ciudadanía.
No se trata de un juramento a un gobierno ni a una autoridad determinada. El protagonista es el Pabellón Nacional como representación simbólica del Ecuador.
La ceremonia está vinculada al Día de la Bandera, que recuerda el 26 de septiembre de 1860, cuando se dispuso que Ecuador retomara los colores amarillo, azul y rojo. La decisión fue ratificada en 1861 y, casi un siglo después, en 1955, el Congreso estableció oficialmente el 26 de septiembre como Día de la Bandera Nacional.
Entonces, ¿por qué aparecen los mejores estudiantes?
Porque dentro de la misma ceremonia conviven dos actos diferentes. Todos los estudiantes de tercero de Bachillerato participan del Juramento, mientras que un grupo reducido recibe un reconocimiento por su trayectoria académica.
La normativa educativa establece que las instituciones que ofrecen Bachillerato deben reconocer cada año a un abanderado del Pabellón Nacional, dos escoltas, un portaestandarte de la ciudad o cantón con sus dos escoltas y un portaestandarte del plantel acompañado también por dos escoltas.
En total son nueve estudiantes. Su elección no depende de una votación ni de quién sea más popular dentro del colegio. El proceso parte de la información académica acumulada durante varios años de escolaridad y determina un orden para entregar cada una de estas distinciones.
¿Por qué el mejor promedio lleva la Bandera?
La lógica es simbólica. El estudiante con la trayectoria académica más destacada recibe el honor de portar el Pabellón Nacional, mientras los siguientes lugares ocupan las distintas dignidades del cuadro de honor.
Así, la Bandera no funciona como un premio material. Portarla representa una distinción pública otorgada por la institución educativa en reconocimiento al desempeño sostenido del estudiante.
Por eso el acto mezcla dos elementos que a veces parecen una sola cosa: el compromiso cívico que realiza toda la promoción y el reconocimiento académico que reciben quienes alcanzaron las principales distinciones.
Una tradición al final de la etapa escolar
El Juramento a la Bandera ocurre cuando los estudiantes están entrando en la última parte de su vida colegial. Para muchas familias es uno de los momentos más simbólicos antes de la graduación: reúne a padres, docentes, compañeros y autoridades alrededor de una ceremonia que combina historia, identidad y reconocimiento.
Este viernes el protagonismo estuvo en quienes hicieron el juramento y en quienes recibieron las insignias del cuadro de honor. Mañana, 26 de septiembre, la atención pasará al símbolo que está en el centro de toda la ceremonia: la Bandera Nacional.


