
El guardameta cerró su ciclo con la Selección de Ecuador tras el Mundial 2026. Su historia con la camiseta tricolor estuvo marcada por entrega, gratitud y un vínculo profundo con el país.
Hernán Galíndez no nació en Ecuador, pero pocas veces una camiseta se sintió tan propia en alguien que llegó desde afuera. Tras la eliminación de La Tri ante México en el Mundial 2026, el arquero anunció el cierre de su etapa con la Selección y dejó una despedida cargada de emoción, orgullo y gratitud.
Su historia con Ecuador no empezó en una convocatoria ni en un partido internacional. Comenzó mucho antes, en 2012, cuando llegó desde Argentina para jugar en Universidad Católica. En ese momento, el club militaba en la Serie B y Galíndez buscaba una oportunidad para reconstruir su carrera. Lo que parecía un nuevo destino deportivo terminó convirtiéndose en una elección de vida.
De Rosario a Quito: el inicio de una historia inesperada

Hernán Galíndez nació en Rosario, Argentina, una ciudad marcada por el fútbol. Pasó por Rosario Central, vivió momentos difíciles en su carrera y llegó a Ecuador en busca de una nueva oportunidad. Universidad Católica le abrió la puerta y el país, poco a poco, empezó a convertirse en su casa.
En Ecuador encontró continuidad, confianza y un entorno donde pudo crecer como arquero. Su paso por el fútbol ecuatoriano no solo le permitió consolidarse profesionalmente, sino también construir un vínculo emocional con el país, su gente y su cultura.
Ese lazo se hizo más fuerte con los años. Galíndez ha contado que la solidaridad que vio en Ecuador tras el terremoto de 2016 fue determinante para tomar la decisión de nacionalizarse. Aquel episodio marcó su vida y reforzó una idea que luego repetiría muchas veces: Ecuador no fue solo el país donde trabajó, sino el país que eligió amar.
El arco de La Tri
Su camino con la Selección empezó con una primera convocatoria en 2020 y su debut oficial llegó en 2021. Desde entonces, Galíndez se convirtió en uno de los referentes recientes del arco tricolor, en una etapa de recambio, crecimiento y grandes desafíos para el fútbol ecuatoriano.
Con La Tri disputó dos Mundiales, dos Copas América y dos procesos de Eliminatorias. Estuvo en Qatar 2022 y volvió a defender el arco ecuatoriano en el Mundial 2026, donde la Selección cerró su participación ante México.
Más allá de los números, su presencia representó liderazgo, experiencia y compromiso. Galíndez se ganó el respeto de la hinchada por su forma de competir, por su emoción al cantar el himno y por la manera en que siempre habló de Ecuador con orgullo.
Una despedida con gratitud

Tras el partido ante México, Galíndez reconoció que probablemente había sido su último encuentro con la camiseta de Ecuador. A sus 39 años, explicó que era momento de dar paso a nuevas generaciones de arqueros ecuatorianos.
Su despedida no llegó como él hubiera querido, porque Ecuador quedó eliminado del Mundial. Sin embargo, el arquero se marchó con la tranquilidad de haberlo entregado todo cada vez que defendió el arco de La Tri.
La Federación Ecuatoriana de Fútbol también lo despidió con un mensaje de agradecimiento, destacando que defendió los colores del país con orgullo y respeto. Para muchos hinchas, esa frase resume lo que Galíndez representó durante estos años: un jugador que no nació aquí, pero que sintió la camiseta como uno más.

El legado de Galíndez
Hernán Galíndez deja la Selección, pero su historia ya forma parte de la memoria reciente del fútbol ecuatoriano. Su legado no se mide únicamente en atajadas, partidos o torneos disputados. También está en la manera en que abrazó al país, en cómo defendió sus colores y en el respeto que construyó desde la entrega diaria.
Ecuador fue el lugar donde reconstruyó su carrera, donde encontró una nueva identidad futbolística y donde decidió echar raíces. La Tri fue el escenario en el que transformó esa gratitud en compromiso.
No nació en Ecuador, pero eligió este país como suyo. Y Ecuador, con el tiempo, también lo abrazó como uno de los nuestros.
¡Gracias Hernán!





