El sismo de magnitud 7,4 del 10 de agosto dejó cientos de muertos, miles de heridos y cientos de miles de personas afectadas. Un mes después, la reconstrucción y la atención a las familias damnificadas siguen siendo los principales desafíos.
A un mes del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto de 2026, la emergencia continúa, aunque ya no tenga la misma presencia en redes sociales. El desastre dejó una huella profunda en departamentos como Valle del Cauca, Risaralda, Chocó y otras zonas afectadas.
Según el balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) con corte al 9 de septiembre, 331 personas habían fallecido, 4.505 resultaron heridas y 111 permanecían desaparecidas. En total, 466.709 personas y 296.738 familias fueron afectadas en 16 departamentos y 498 municipios.
El impacto también se refleja en la infraestructura. 202.002 viviendas resultaron averiadas y otras 36.326 fueron destruidas. En Cali, una de las ciudades más golpeadas, existen 769 edificaciones catalogadas como no habitables y otras 475 con uso restringido.
La emergencia cambia de rostro
Un mes después, el problema ya no está únicamente en los edificios afectados o en las calles que quedaron deterioradas. Para miles de familias, la emergencia se trasladó a la espera de peritajes, ayudas económicas, seguros, créditos y decisiones sobre la reconstrucción de sus viviendas.
En Cali, por ejemplo, familias que tuvieron que abandonar sus departamentos continúan esperando soluciones para saber cuándo podrán regresar. En otros municipios, habitantes han tenido que asumir con recursos propios estudios técnicos y reparaciones mientras esperan el apoyo estatal.
El Gobierno ha anunciado mecanismos para canalizar recursos hacia las zonas afectadas. A través del denominado Fondo Milagro, se han establecido acuerdos con empresas privadas para apoyar la recuperación, mientras las autoridades avanzan en diagnósticos, censos y la estructuración de los mecanismos financieros para la reconstrucción.
Las redes sociales también se convirtieron en un problema
Durante las semanas posteriores al terremoto comenzaron a circular en redes sociales videos, fotografías y mensajes falsos o fuera de contexto. Factchequeado identificó, entre otros casos, imágenes generadas con inteligencia artificial, videos grabados en otros países y contenidos antiguos presentados como consecuencias del terremoto colombiano.
También circularon mensajes que anunciaban nuevos terremotos o intentaban establecer supuestos patrones sísmicos que afectarían próximamente a Ecuador. Expertos y el Instituto Geofísico descartaron que exista evidencia científica que permita predecir un próximo terremoto a partir de los movimientos registrados en Colombia y Venezuela.
El Servicio Geológico Colombiano recordó que, después de un evento de esta magnitud, es normal que aumenten los videos, testimonios y mensajes de alerta, pero recomendó verificar la información antes de compartirla y acudir a fuentes oficiales.
Así, mientras la atención pública disminuye y las publicaciones sobre el terremoto pierden espacio en las redes, para cientos de miles de colombianos la emergencia todavía no termina. La reconstrucción de viviendas, infraestructura y proyectos de vida puede extenderse durante meses o incluso años.


