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Las “tortugas alienígenas” regresan a Galápagos tras desaparecer en el siglo XIX

July Ruiz
5 Min Read
158 tortugas gigantes fueron liberadas en Floreana, Galápagos, como parte de un proyecto para recuperar un linaje desaparecido de la isla durante más de 150 años.

158 tortugas gigantes fueron liberadas en la isla Floreana. El linaje, considerado perdido durante más de 150 años, sobrevivió gracias a una inesperada mezcla genética encontrada en otra isla del archipiélago.

Una especie que durante más de un siglo se creyó perdida volvió a caminar por su territorio original. 158 tortugas gigantes fueron liberadas en la isla Floreana, en Galápagos, como parte de uno de los proyectos de restauración ecológica más ambiciosos desarrollados en el archipiélago.

El regreso ocurrió en febrero de 2026 y representa la recuperación de un linaje de tortuga gigante que desapareció de Floreana durante el siglo XIX.

Una especie que sobrevivió lejos de su hogar

La historia detrás del regreso parece sacada de una novela científica.

La tortuga gigante de Floreana fue considerada extinta localmente después de que la explotación realizada por balleneros y navegantes, junto con la presencia de especies invasoras, acabara con su población en la isla.

Sin embargo, el linaje no desapareció completamente.

A comienzos de los años 2000, investigadores encontraron en el volcán Wolf, en la isla Isabela, tortugas con características particulares. Los análisis genéticos revelaron que algunos de estos ejemplares conservaban ascendencia de las tortugas originarias de Floreana.

Una de las hipótesis es que antiguos navegantes trasladaron tortugas entre las islas como fuente de alimento. Algunos animales habrían quedado en Isabela, donde se reprodujeron con tortugas locales y permitieron que parte del linaje de Floreana sobreviviera durante generaciones.

Así recuperaron el linaje

El hallazgo abrió la puerta a un programa de conservación de largo plazo.

En 2015 y nuevamente en 2020, ejemplares adultos fueron trasladados desde el volcán Wolf para incorporarlos a un programa de reproducción en cautiverio en el Centro de Crianza Fausto Llerena.

Los científicos utilizaron análisis genéticos para seleccionar los cruces que permitieran recuperar la mayor proporción posible de ascendencia de Floreana.

El resultado fue una nueva generación de tortugas que, después de años de preparación, pudo regresar a la isla de sus antepasados.

Las 158 tortugas liberadas tienen entre 12 y 14 años, una edad y tamaño considerados adecuados para aumentar sus posibilidades de sobrevivir en condiciones naturales.

No son solo tortugas: son “ingenieras” del ecosistema

El regreso tiene una importancia que va más allá de recuperar una especie.

Las tortugas gigantes cumplen un papel fundamental en los ecosistemas de Galápagos. Al desplazarse por grandes extensiones, consumir vegetación y dispersar semillas, ayudan a modificar el paisaje y favorecen la regeneración natural.

Por eso son consideradas “ingenieras del ecosistema”.

Su presencia puede contribuir a recuperar procesos ecológicos que estuvieron ausentes en Floreana durante más de un siglo.

Antes de soltarlas, hubo que preparar la isla

El retorno de las tortugas no consistió simplemente en trasladarlas y liberarlas.

El proyecto incluyó acciones para recuperar el hábitat y reducir amenazas. Entre ellas estuvo la eliminación de especies invasoras como roedores y gatos ferales, además de sistemas de monitoreo y medidas de bioseguridad.

Cada ejemplar pasó por controles sanitarios, cuarentena, desparasitación, evaluaciones físicas y procesos de identificación.

Las tortugas también cuentan con sistemas de seguimiento que permitirán conocer sus movimientos y adaptación al nuevo entorno.

La liberación se realizó durante la temporada de lluvias, cuando existe mayor disponibilidad de vegetación y agua en la isla, para facilitar la adaptación de los animales.

Un proyecto que busca recuperar más especies

El retorno de las tortugas es apenas el primer paso de un proyecto de restauración mucho más amplio.

El Proyecto de Restauración Ecológica de Floreana contempla, además de la recuperación del ecosistema, la futura reintroducción de otras especies endémicas que desaparecieron de la isla.

El plan contempla la recuperación de 12 especies nativas, dentro de un proceso que involucra al Ministerio del Ambiente y Energía, la Dirección del Parque Nacional Galápagos, la Agencia de Bioseguridad y Cuarentena para Galápagos y organizaciones científicas y de conservación.

Así, las llamadas “tortugas alienígenas” no son una especie llegada del espacio, sino animales con una historia genética extraordinaria: un linaje que sobrevivió contra todo pronóstico y que, más de 150 años después, volvió a caminar por Floreana.

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