El ave había sido rehabilitada durante semanas y liberada en abril de 2025. Más de un año después fue encontrada herida en Santa Ana, con una fractura en el ala y un perdigón alojado en el pecho. Murió por complicaciones asociadas a la intoxicación por plomo.
La historia de un águila pechinegra (Geranoaetus melanoleucus), que había sido rescatada y rehabilitada por el Bioparque Amaru, terminó con su muerte después de recibir disparos en la parroquia Santa Ana, en Cuenca.
El caso fue reportado por el Bioparque Amaru el 27 de agosto de 2026 y posteriormente confirmado por varios medios locales y nacionales. El ave había ingresado al proceso de rescate en abril de 2025 y, después de varias semanas de rehabilitación, fue liberada nuevamente en su hábitat natural.
Un año después volvió a necesitar ayuda
Más de un año después de su liberación, un ciudadano encontró al águila herida dentro de su propiedad, ubicada en el sector Santa Ana–Vía al Valle, y alertó sobre su estado.
Los especialistas de Amaru recibieron nuevamente al animal y determinaron que había sufrido impactos de perdigón. Presentaba una fractura en una de sus alas, por lo que fue estabilizada y sometida a una intervención quirúrgica para tratar la lesión.
Durante el procedimiento, los especialistas también intentaron retirar un perdigón que permanecía alojado en el pecho del ave. Sin embargo, no fue posible extraerlo.
La intoxicación por plomo complicó su recuperación
Aunque después de la cirugía el águila presentó inicialmente una evolución favorable, los análisis realizados por los especialistas revelaron que tenía plomo en la sangre producto de la munición.
La intoxicación terminó afectando gravemente su organismo y, pese a los esfuerzos realizados para recuperarla, el animal murió. El Comercio reportó además que el informe veterinario registró septicemia junto con la intoxicación por plomo.
El caso evidencia uno de los riesgos asociados al uso de munición de plomo contra fauna silvestre: el proyectil puede permanecer alojado en el organismo y provocar contaminación interna incluso después de que las heridas iniciales son tratadas.
Amaru cuestiona la cacería de fauna silvestre
Tras conocer la muerte del ejemplar, el Bioparque Amaru lamentó que un animal que había pasado por un proceso de rescate, rehabilitación y reinserción en la naturaleza volviera a ser víctima de disparos.
La institución destacó el trabajo de veterinarios, cuidadores y especialistas que participaron en su recuperación y agradeció al ciudadano que alertó sobre el estado del águila y permitió que recibiera atención especializada.
Amaru cuestionó además que todavía existan personas que ataquen a animales silvestres después de que estos han sido devueltos a su entorno natural.
El águila pechinegra en Cuenca
El ejemplar corresponde al águila pechinegra (Geranoaetus melanoleucus), una especie de ave rapaz que habita principalmente en zonas andinas.
La especie también está registrada en el área de Cuenca. En julio de 2026, por ejemplo, la Policía reportó el rescate de un águila pechinegra juvenil en la parroquia Santa Ana, que fue trasladada para recibir atención especializada.
El propio Bioparque Amaru mantiene programas de conservación y atención de fauna silvestre nativa y cuenta con un centro especializado para el rescate y tránsito de animales que requieren intervención.
Una segunda oportunidad que terminó en tragedia
El caso de esta águila muestra el proceso que implica recuperar un animal silvestre para devolverlo a su ecosistema: rescate, atención veterinaria, rehabilitación y seguimiento.
En este caso, el esfuerzo permitió que el ejemplar regresara a la naturaleza en 2025. Sin embargo, más de un año después, volvió a ser encontrado herido y finalmente murió debido a las consecuencias de los disparos.
La muerte vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de prevenir la cacería y proteger la fauna silvestre, especialmente en zonas donde las especies andinas comparten territorio con comunidades y actividades humanas.


