Un proyecto de contingencia, con respaldo científico de la UTPL y financiamiento internacional, implementa líneas cortafuegos para blindar los últimos refugios rocosos de este roedor endémico en Loja.
La degradación de los ecosistemas del sur de Ecuador debido a los incendios forestales antrópicos ha puesto en situación de extrema vulnerabilidad a la fauna nativa. Una de las especies más afectadas es la vizcacha ecuatoriana (Lagidium) en la provincia de Loja, un roedor endémico cuya descripción formal para la ciencia es relativamente reciente (2009, en el cerro Ahuaca). Frente a la pérdida sistemática de su hábitat, una iniciativa técnica liderada por Jimmy Japón, estudiante de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y brigadista, busca contrarrestar la declinación de sus poblaciones mediante estrategias de manejo de campo y prevención de siniestros.
A diferencia de los enfoques de conservación exclusivamente teóricos, este modelo articula el conocimiento de base generado por el Laboratorio de Ecología Tropical (EcoSsLab) de la UTPL con la acción directa de las poblaciones rurales. La urgencia del proyecto radica en la fragilidad biológica de la especie: habita de forma exclusiva en afloramientos rocosos verticales y posee una tasa reproductiva sumamente baja (una sola cría al año), lo que impide una recuperación natural rápida tras eventos catastróficos como los incendios ocurridos en 2024, que afectaron severamente varios de sus núcleos familiares.
«La conservación es un trabajo transversal. No importa si estudia Derecho, Administración o Ingeniería, todos debemos conocer nuestra realidad local y buscar soluciones concretas. Debemos actuar por convicción y por el bien de nuestra gente y territorio.
Jimmy Japón, estudiante e investigador de la UTPL.Diagnóstico poblacional y adaptaciones biológicas del roedor
El monitoreo biológico ejecutado en zonas críticas como Espíndola, Quilanga y Quinara expone datos alarmantes sobre el estado de conservación de este mamífero:
- Distribución fragmentada: Las poblaciones se restringen apenas a 16 peñones rocosos identificados. Los censos actuales registran colonias sumamente reducidas que oscilan entre los 5 y 10 individuos por sector.
- Pérdida por incendios recurrentes: El siniestro forestal de 2024 consumió seis de los hábitats identificados, acelerando la tendencia decreciente de la especie y obligando a los científicos a evaluar técnicas complejas como la translocación dirigida de individuos en riesgo inminente.
- Particularidades metabólicas: La vizcacha es un herbívoro estricto que se alimenta de pastos nativos. Al poseer un estómago simple, recurre a la coprofagia para optimizar la absorción de nutrientes, y depende de las grietas de las rocas para protegerse, dado que no tiene la capacidad evolutiva de excavar madrigueras.
El plan de contingencia y la transformación del paisaje
Para frenar el avance del fuego hacia las denominadas «vizcacheras», el proyecto diseñó la propuesta técnica “Contingency plan to mitigate the risk of forest fires in 8 habitats of the Ecuadorian viscacha during the dry seasons of 2025 and 2026”, la cual obtuvo la aprobación y el financiamiento de la organización ambiental global Re:wild. La ejecución de la propuesta se sostiene sobre una dinámica de minga comunitaria, integrando a jóvenes caficultores locales a quienes se les dota de herramientas y oportunidades laborales orientadas a la conservación del suelo.
El análisis ecológico del problema también identifica factores estructurales de riesgo en la Sierra sur, como la introducción de especies vegetales exóticas (especialmente el pino). Estas plantas convierten el entorno original en un sistema altamente inflamable y pirófilo, modificando el paisaje y acentuando la erosión del suelo, un daño que los expertos catalogan como irreversible para los procesos de regeneración natural. El desafío actual radica en sostener la articulación entre las municipalidades, las ONG y la academia para consolidar estas fajas cortafuegos antes del recrudecimiento de las temporadas secas.






