El escritor lojano falleció a los 94 años. Su trayectoria combinó la poesía, el derecho y la docencia, y dejó una obra reconocida dentro y fuera de Loja.
La poesía ecuatoriana está de luto. Carlos Eduardo Jaramillo Castillo falleció este martes 13 de octubre de 2026, a los 94 años, dejando una trayectoria que atravesó la literatura, el derecho y la docencia.
Nacido en Loja el 14 de abril de 1932, Jaramillo pasó allí su niñez y juventud antes de continuar sus estudios universitarios. Se doctoró en Derecho y desarrolló buena parte de su vida profesional en Guayaquil, donde ejerció como abogado y llegó a ser ministro de la Corte Superior de Justicia.
Su recorrido profesional convivió durante décadas con una vocación literaria que terminó por convertirlo en una de las voces reconocidas de la poesía ecuatoriana contemporánea.
Una obra construida durante más de medio siglo
Jaramillo publicó numerosos poemarios y libros a lo largo de su vida. Entre sus obras constan Maneras de vivir y de morir, La trampa, La noche y los vencidos, Una vez la felicidad, Perseo ante el espejo, Blues de la calle Loja y Blues del puerto.
Su relación con la literatura comenzó tempranamente. En 1961 apareció 150 Poemas, publicado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Loja. Décadas después continuó reuniendo y revisitando su producción poética en antologías y nuevas publicaciones.
En su escritura aparecen con frecuencia la memoria, el amor, la ciudad, la muerte y las experiencias de una vida dividida entre Loja y Guayaquil.
El Premio Eugenio Espejo
En 2007 recibió el Premio Nacional Eugenio Espejo por su trayectoria literaria, uno de los principales reconocimientos culturales otorgados por el Estado ecuatoriano.
La distinción consolidó una carrera que ya acumulaba varias décadas de publicaciones y participación en la vida cultural del país.
Además de su trabajo como escritor y abogado, fue catedrático en el Instituto de Diplomacia de la Universidad de Guayaquil hasta su jubilación en el año 2000.
La Casa de la Cultura despide a uno de sus referentes
La Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Loja, confirmó su fallecimiento y recordó su vínculo con la institución. En su mensaje de despedida lo identificó también como expresidente del Núcleo del Guayas y destacó que su obra forma parte de la memoria literaria de Loja y del Ecuador.
Sus restos son velados en Jardines de la Esperanza, en Guayaquil. Hasta el momento no se ha informado públicamente la causa de su fallecimiento.
Con su muerte desaparece una de las voces que acompañaron varias etapas de la poesía ecuatoriana del último medio siglo, pero permanece una obra que continúa formando parte del catálogo y de la memoria cultural del país.


