Inaugurada en Oslo en 2022, la obra retrata a Cecilie Flatval, una madre de tres hijos diagnosticada con cáncer de mama metastásico a los 42 años. Su historia recuerda la importancia de acompañar también a quienes viven con una enfermedad que no tiene cura.
En el centro de Oslo, una escultura de bronce invita a mirar una realidad que suele quedar fuera de los relatos sobre el cáncer de mama. Se llama “Cecilie” y representa a una mujer con las huellas que la enfermedad y sus tratamientos dejaron en su cuerpo. La Asociación Noruega de Cáncer de Mama la presenta como la primera estatua del mundo dedicada a una mujer con cáncer de mama incurable.
Su inauguración no es reciente: ocurrió el 20 de junio de 2022, frente al Parlamento noruego. Posteriormente, la obra fue trasladada a Spikersuppa, en el centro de la capital, su emplazamiento habitual. El escultor Håkon Anton Fagerås creó el retrato en colaboración con la asociación de pacientes y la Asociación Noruega de Escultores.
Una historia que dejó un legado
Cecilie Flatval recibió el diagnóstico de cáncer de mama metastásico a los 42 años. Madre de tres hijos, compartió su experiencia para dar visibilidad a otros pacientes y facilitar conversaciones sobre la enfermedad dentro de su propia familia.
Flatval falleció el 22 de abril de 2023. Antes de su muerte pudo conocer la escultura, el documental y el libro que forman parte del proyecto y conservan su testimonio.
La iniciativa busca que las personas con cáncer incurable también se sientan reconocidas y acompañadas. En marzo de 2024, recibió el premio europeo de Artes y Humanidades sobre Cáncer de Mama por su contribución a la visibilidad de esta enfermedad.
Vivir con cáncer metastásico también merece atención
El cáncer de mama metastásico ocurre cuando la enfermedad se extiende a otras partes del cuerpo. Aunque generalmente no puede curarse, existen tratamientos que pueden frenar su avance, prolongar la vida y mejorar su calidad. La evolución varía entre pacientes.
La historia de Cecilie propone ampliar la conversación: junto a la prevención, el diagnóstico y la supervivencia, también deben tener espacio las necesidades de quienes continúan viviendo con cáncer avanzado. El cuidado, la escucha y el acompañamiento siguen siendo esenciales.


