El mundo atraviesa una transformación demográfica sin precedentes. Según la Organización Mundial de la Salud y Naciones Unidas, la esperanza de vida global ha superado los 73 años, y para 2050 la población mayor de 60 años se duplicará, pasando de 1.000 millones a más de 2.100 millones de personas. Además, actualmente existen más de 570.000 centenarios, cifra que podría superar los 3,7 millones en las próximas décadas.
En este contexto, el desafío ya no es únicamente vivir más, sino vivir mejor. Bajo esta premisa, en Quito se desarrolló un conversatorio especializado sobre longevidad saludable y medicina preventiva, con la participación del experto español Ángel Durántez, referente en medicina preventiva y Age Management Medicine.
Durante el encuentro, Pedro Bustamante, CEO de Humana S.A., destacó que este cambio demográfico implica un reto estructural para los sistemas de salud.
“Las personas vivirán 20 o 30 años más que generaciones anteriores. El desafío no es solo tratar la enfermedad, sino acompañar a las personas para que esos años adicionales se vivan con autonomía, bienestar y alto desempeño”, señaló.
El especialista explicó que el modelo tradicional de atención ha sido principalmente reactivo, centrado en tratar enfermedades una vez aparecen. Sin embargo, el nuevo enfoque apunta a la prevención, anticipando riesgos y promoviendo hábitos saludables desde etapas tempranas de la vida.
De acuerdo con los expertos, muchas enfermedades crónicas asociadas al envejecimiento comienzan a desarrollarse de forma silenciosa desde los 35 o 45 años, lo que refuerza la importancia de un enfoque integral que combine salud física, mental y emocional.
Entre los principales pilares para un envejecimiento saludable destacan:
- Actividad física regular
- Descanso y calidad del sueño
- Actitud mental positiva
- Conexión social y vida en comunidad
Por su parte, Durántez enfatizó que el debate actual se centra en la diferencia entre vivir más años (lifespan) y vivir esos años con calidad (healthspan).
“La discusión ya no es cuánto vamos a vivir, sino cómo vamos a vivir esos años adicionales”, afirmó.
A nivel global, los datos reflejan la magnitud del reto: aunque la esperanza de vida ha aumentado significativamente desde los 46 años en 1950, en promedio las personas pasan cerca de 10 años con enfermedades o limitaciones, y más del 70% de las muertes están relacionadas con enfermedades crónicas no transmisibles.
Frente a este escenario, la prevención, la educación en salud y el acceso a servicios oportunos se consolidan como claves para garantizar que la longevidad vaya acompañada de bienestar y calidad de vida.





