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Inteligencia artificial en el trabajo: cambian las tareas y también las habilidades que buscan las empresas

July Ruiz
5 Min Read
El uso de inteligencia artificial en tareas cotidianas requiere verificar los resultados y aplicar criterio profesional.

Informes de 2026 muestran una mayor demanda de conocimientos en IA y de capacidades como criterio, creatividad y liderazgo. La transformación abre oportunidades, pero también plantea riesgos para quienes tienen menos acceso a capacitación.

Por July Ruiz / Notimercio

Preparar un borrador, resumir documentos o generar una primera propuesta de presentación son actividades que ya pueden realizarse con ayuda de inteligencia artificial. Para los trabajadores, esa posibilidad trae una pregunta: ¿la herramienta facilita el trabajo o amenaza el puesto?

La respuesta depende de las tareas y de cómo las empresas incorporen la tecnología. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que uno de cada cuatro trabajadores del mundo está en una ocupación con algún grado de exposición a la IA generativa. Eso no equivale a una previsión de despidos: su análisis considera más probable la transformación de los empleos, porque muchas actividades siguen requiriendo intervención humana.

Las empresas buscan nuevas combinaciones de habilidades

El Global AI Jobs Barometer 2026 de PwC, publicado en junio y basado en más de mil millones de anuncios laborales, identifica un cambio en las exigencias empresariales: junto a los conocimientos tecnológicos, ganan importancia el juicio profesional, la creatividad y el liderazgo.

El informe encontró una diferencia salarial promedio del 62 % entre las ofertas que solicitan habilidades de IA y puestos comparables que no las requieren. Es una asociación observada en los anuncios analizados: aprender una herramienta no garantiza ese aumento de sueldo.

La distinción es relevante para quienes buscan empleo. Conocer una plataforma puede ser un punto de partida; demostrar cómo se utiliza para resolver un problema permite mostrar su aplicación profesional.

De producir un borrador a revisar una decisión

La transformación puede verse en ejemplos cotidianos. Un equipo de comunicación puede utilizar IA para explorar versiones de un texto y dedicar después tiempo a verificar datos, ajustar el enfoque y evaluar sus consecuencias. En tareas administrativas, una propuesta de clasificación o un resumen automatizado necesita revisión antes de convertirse en una decisión.

Estos ejemplos ilustran un cambio posible en la distribución del trabajo. El resultado depende de la calidad de la herramienta, la supervisión y las características de cada actividad.

En un análisis publicado en octubre de 2026, la OIT subraya que los efectos laborales de la tecnología están relacionados con las habilidades disponibles y que la transformación digital exige capacidades complementarias a las técnicas.

El desafío para quienes empiezan su carrera

La presión también alcanza a los puestos iniciales. Según PwC, en su análisis de 2,4 millones de empleos de entrada en Estados Unidos, los cargos más expuestos a IA tenían una probabilidad siete veces mayor de solicitar capacidades tradicionalmente asociadas a perfiles experimentados que los menos expuestos. Entre ellas figuran liderazgo y pensamiento estratégico. El hallazgo corresponde a ese mercado y no debe trasladarse automáticamente a Ecuador.

Esto plantea una dificultad para las empresas: exigir criterio a profesionales jóvenes requiere ofrecerles oportunidades para desarrollarlo.

Aprender será parte del trabajo

El Foro Económico Mundial proyecta que el 39 % de las habilidades actuales de los trabajadores cambiará o quedará desactualizado entre 2025 y 2030. La estimación considera distintas fuerzas de transformación laboral, además de la IA.

Para prepararse, conviene combinar práctica tecnológica con conocimiento del oficio: formular instrucciones claras, comprobar resultados, interpretar información y explicar decisiones. Las organizaciones también tienen una responsabilidad: ofrecer formación y definir cómo se supervisará el uso de estas herramientas.

La IA puede convertirse en una aliada y, al mismo tiempo, reducir la demanda de determinadas tareas. Sus efectos sobre el empleo dependerán de las decisiones empresariales, la capacitación y las oportunidades que tengan las personas para participar en el cambio.

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