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Procaps: desde Barranquilla, ciencia que cruza fronteras

July Ruiz
4 Min Read
Desde Colombia, Procaps ha construido una trayectoria farmacéutica con alcance regional y presencia directa en once países de Latinoamérica, entre ellos Ecuador.

Una visita a la planta de Procaps permite acercarse al trabajo detrás de los medicamentos y a la trayectoria de una compañía nacida en Colombia, con presencia directa en once países de Latinoamérica.

Por July Ruiz / Notimercio

En Barranquilla conocí otra faceta de la ciudad: su capacidad de transformar conocimiento en soluciones para la salud. La visita a la planta de medicamentos de Procaps me llevó a pensar en aquello que rara vez vemos cuando tenemos una caja de medicina entre las manos. Antes de llegar a una farmacia, cada producto tiene detrás investigación, desarrollo, procesos industriales y una responsabilidad que termina vinculada a la vida de una persona.

Fundada en Barranquilla en 1977, Procaps ha construido una trayectoria de casi cinco décadas en la industria farmacéutica. Uno de sus campos de especialización son las cápsulas blandas de gelatina, una tecnología que forma parte de sus capacidades de desarrollo y fabricación. Su historia permite reconocer una contribución latinoamericana a un sector donde el conocimiento científico y la capacidad industrial deben trabajar juntos.

Visitar una planta invita a mirar los medicamentos desde su origen y a reconocer el talento que sostiene su elaboración. La tecnología necesita personas que investiguen, operen, documenten y verifiquen. Ese trabajo merece atención: la calidad farmacéutica exige rigor en cada etapa. En el caso de la planta de Barranquilla, la compañía registra entre sus hitos la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, FDA, en 2009.

La dimensión regional de Procaps amplía el significado de esta visita. Según su información institucional, tiene presencia directa en once países de la región: Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Panamá, Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana. Esa geografía reúne mercados y realidades sanitarias diferentes, y muestra el alcance de una organización que ha extendido su actividad más allá del país donde comenzó.

Su portafolio incluye medicamentos de prescripción, productos de venta libre y soluciones para el cuidado de la diabetes. Detrás de esas líneas hay necesidades de pacientes y profesionales de la salud. Para quienes llegamos desde Ecuador, conocer una compañía con presencia en nuestro país permite acercar dos extremos de una misma historia: el lugar donde se desarrolla y fabrica un medicamento y el entorno donde alguien puede necesitarlo.

La visita dejó una reflexión sobre el valor de producir conocimiento en la región. Contar con capacidades farmacéuticas propias fortalece el tejido industrial, abre espacios para el talento especializado y contribuye a construir respuestas desde Latinoamérica. El aporte de una empresa del sector se relaciona con la calidad de su trabajo y con su capacidad de poner ese conocimiento al servicio de necesidades reales.

De Barranquilla me llevé también esta imagen: la de una ciudad donde la ciencia tiene un lugar entre las historias que vale la pena conocer. Procaps permite acercarse a ese trabajo que empieza mucho antes de una receta y que cobra sentido cuando pensamos en quien espera un tratamiento.

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