El 30,8 % de la población registra necesidades básicas insatisfechas, según el INEC. La ONU dedica la conmemoración de 2026 al acceso a viviendas seguras.
Tener un techo no siempre significa vivir en condiciones adecuadas. El hacinamiento, la falta de servicios básicos o los materiales precarios de una vivienda pueden afectar la salud, la educación y las oportunidades de una familia. Esa relación está en el centro del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se conmemora este sábado 17 de octubre.
Para 2026, Naciones Unidas escogió el enfoque «Viviendas seguras para todos», con un llamado a reconocer que la pobreza no se limita a la falta de ingresos. Según el organismo, más de 2.800 millones de personas en el mundo enfrentan alguna forma de precariedad habitacional, una situación que puede profundizar la exclusión y dificultar el acceso a otros derechos.
En Ecuador, las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) muestran que las carencias siguen siendo un desafío. En diciembre de 2025, el 30,8 % de la población se encontraba en situación de pobreza por necesidades básicas insatisfechas, un indicador que considera aspectos como la calidad de la vivienda, el hacinamiento, el acceso a servicios, la educación y la capacidad económica del hogar.
La pobreza tiene una brecha territorial
Las diferencias son especialmente marcadas entre el campo y la ciudad. Mientras la pobreza por necesidades básicas insatisfechas alcanzó el 20,1 % en las zonas urbanas, llegó al 53,9 % en las rurales. Esto significa que las condiciones de vida continúan siendo muy distintas según el lugar donde reside una persona.
La desigualdad se observa en otras mediciones. Al cierre de 2025, la pobreza por ingresos se ubicó en el 21,4 % a escala nacional, mientras que la pobreza multidimensional alcanzó el 41,7 %. Esta última contempla privaciones simultáneas relacionadas con distintos derechos y condiciones de vida, por lo que no debe confundirse con la medición basada únicamente en ingresos.
En el sector rural, la pobreza multidimensional llegó al 66,9 %, frente al 29,9 % registrado en las ciudades. Los resultados muestran que disponer de ingresos suficientes y contar con condiciones adecuadas para vivir son problemas relacionados, pero no equivalentes.
La conmemoración de este año busca precisamente ampliar esa mirada. Naciones Unidas plantea que una vivienda segura debe ser accesible, asequible y estar vinculada con servicios esenciales. También propone incorporar a las personas que viven en condiciones de pobreza en las decisiones sobre las políticas destinadas a mejorar su situación.
En Ecuador, el desafío no pasa solamente por ampliar el acceso a una casa, sino por mejorar las condiciones en las que habitan las familias y reducir las brechas que todavía separan a las zonas rurales de las urbanas.


