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El Niño podría alcanzar una intensidad histórica y elevar el riesgo de inundaciones y sequías

July Ruiz
5 Min Read
El fenómeno de El Niño podría alcanzar una intensidad histórica durante el último trimestre de 2026, con riesgos diferenciados de inundaciones y sequías en Ecuador.

La NOAA estima más de 90% de probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante 2026-2027. Ecuador enfrenta escenarios distintos según la región: lluvias e inundaciones en la Costa y déficit hídrico en zonas de la Sierra, Amazonía y Austro.

El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y mantiene en alerta a Ecuador y otros países de la región. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estima que existe más de 90% de probabilidad de que el evento alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte de 2026-2027. Para el trimestre octubre-diciembre, la agencia calcula además una probabilidad de 69% de que se convierta en un evento de magnitud histórica, superior a los registrados desde 1950.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) también anticipa una evolución significativa del fenómeno. Según su último boletín, El Niño podría mantenerse hasta febrero de 2027 y provocar modificaciones importantes en los patrones de temperatura y precipitación, incrementando el riesgo de inundaciones, sequías y episodios de calor extremo.

Ecuador enfrenta escenarios diferentes

La intensidad de El Niño no significa que todo el país vaya a experimentar las mismas condiciones. En Ecuador, las autoridades advierten que la Costa es una de las zonas con mayor exposición a lluvias intensas, inundaciones, oleajes y deslizamientos, mientras que otras regiones podrían enfrentar un escenario contrario.

En la Amazonía y sectores del Austro y la región interandina existe preocupación por un déficit de precipitaciones y sequías severas, especialmente porque el período de mayor intensidad previsto para El Niño coincidirá con el estiaje del sector eléctrico. El Gobierno estima que esta temporada seca podría extenderse entre septiembre de 2026 y marzo de 2027.

Esta situación adquiere especial relevancia para el sistema energético nacional. Las principales centrales hidroeléctricas dependen de los caudales de los ríos y de la disponibilidad de agua en sus cuencas. Una reducción sostenida de los aportes hídricos puede afectar la generación y aumentar la presión sobre el sistema eléctrico.

Alerta roja en todo Ecuador

Ante el fortalecimiento de las condiciones oceánicas y atmosféricas, Ecuador mantiene alerta roja nacional por El Niño. Las autoridades han advertido que las anomalías de temperatura superficial del mar frente a Ecuador y Perú han alcanzado niveles elevados, mientras que el nivel del mar también registra valores superiores a los habituales en estaciones costeras.

La alerta implica reforzar la preparación de los organismos de respuesta y activar mecanismos de coordinación para enfrentar posibles emergencias. El escenario contempla riesgos para viviendas, infraestructura, carreteras, producción agrícola y servicios esenciales.

Sin embargo, las autoridades recuerdan que una alerta roja no significa que todo el territorio vaya a inundarse de manera inmediata. Los impactos dependen de la evolución del fenómeno, las condiciones locales y otros factores atmosféricos y oceánicos.

¿Qué puede ocurrir en los próximos meses?

El período de mayor atención será el último trimestre de 2026 y el inicio de 2027. En la Costa podrían aumentar los episodios de lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos, mientras que en la Sierra, Amazonía y Austro existe preocupación por la disminución de lluvias y sus efectos sobre los recursos hídricos.

La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos recomienda mantener vigilancia sobre los comunicados oficiales, preparar planes familiares de emergencia, limpiar canales y desagües, asegurar objetos que puedan ser desplazados por el viento y evitar cruzar ríos o vías inundadas.

El Niño todavía está en evolución, por lo que las proyecciones pueden cambiar. La NOAA y los organismos meteorológicos internacionales actualizan periódicamente sus pronósticos para determinar la intensidad y los posibles efectos regionales del fenómeno.

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