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El nivel del embalse de Mazar sigue cayendo y aumenta la presión sobre el sistema eléctrico de Ecuador

July Ruiz
5 Min Read
El embalse de Mazar, en el Austro ecuatoriano, registra una reducción de su nivel de agua mientras el país inicia un período de estiaje adelantado. El reservorio es clave para la generación hidroeléctrica del Complejo Paute Integral.

El principal reservorio estratégico del país perdió cerca de 10 metros de nivel desde finales de julio. El escenario coincide con el inicio adelantado del estiaje y con una fuerte reducción de las importaciones de electricidad desde Colombia.

El embalse de Mazar, una de las principales reservas estratégicas para la generación eléctrica de Ecuador, continúa perdiendo nivel de agua mientras el país entra en la época de estiaje. La situación genera preocupación debido a que el período seco se adelantó este año y coincide con una menor disponibilidad de energía importada desde Colombia.

Según datos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), el nivel de Mazar pasó de 2.147 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) el 1 de septiembre a 2.143,54 m.s.n.m. el 9 de septiembre. Es decir, en poco más de una semana perdió alrededor de 3,5 metros.

La caída es más significativa si se considera el comportamiento desde finales de julio. El embalse pasó de aproximadamente 2.153 metros a 2.143,7 metros, una reducción cercana a 10 metros en unos 45 días.

Mazar todavía está lejos de su nivel crítico

Aunque el descenso genera preocupación, el embalse todavía se encuentra por encima de la cota crítica operativa de 2.115 m.s.n.m.. Cuando Mazar alcanza ese nivel, los sedimentos acumulados pueden representar un riesgo para las turbinas y limitar la operación de la central.

El nivel máximo del reservorio es de 2.153 m.s.n.m.. Además, Mazar tiene un volumen útil aproximado de 300 millones de metros cúbicos, por lo que la reducción de su nivel representa una disminución de la reserva disponible para la generación hidroeléctrica.

El embalse es particularmente importante porque forma parte del Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, junto con las centrales Paute-Molino y Sopladora. Las tres tienen una capacidad instalada conjunta de 1.757 megavatios (MW), equivalente a una parte importante de la demanda eléctrica nacional.

Los caudales también están por debajo del promedio

La disminución del nivel de Mazar ocurre mientras los ríos que alimentan el reservorio registran menores caudales.

Durante los primeros ocho días de septiembre, el ingreso promedio de agua a Mazar fue de aproximadamente 54,4 metros cúbicos por segundo, frente a un promedio histórico de 75 m³/s. También fue inferior al promedio registrado durante el mismo período de 2025, cuando alcanzó 66,93 m³/s.

Para el consultor energético Ricardo Buitrón, estos datos reflejan un escenario seco y plantean la necesidad de preservar el agua almacenada en Mazar para los meses más críticos del estiaje. Entre las alternativas planteadas está aumentar la generación térmica y utilizar electricidad importada cuando exista disponibilidad.

Colombia reduce el respaldo eléctrico

El panorama se complica por la reducción de las importaciones de electricidad desde Colombia. Aunque Ecuador puede recibir hasta 450 MW de ese país, desde septiembre las exportaciones colombianas están condicionadas a que primero se garantice el abastecimiento interno de Colombia ante el riesgo asociado al fenómeno de El Niño.

Entre el 1 y el 6 de septiembre, Ecuador recibió en promedio unos 281 MW diarios desde Colombia. Sin embargo, el 7 de septiembre, hasta las 16:00, el promedio había caído a apenas 9,06 MW. Para el 9 de septiembre, otro reporte señalaba que las importaciones habían llegado a un promedio de apenas 2 MW hasta las 11:00.

¿Existe riesgo de apagones?

El descenso de Mazar no significa por sí solo que Ecuador vaya a tener apagones. El riesgo dependerá de varios factores, entre ellos la cantidad de lluvias que se registren en las próximas semanas, la generación térmica disponible, la demanda nacional y la posibilidad de importar electricidad.

El Ministerio de Ambiente y Energía señaló que el estiaje de este año se adelantó a septiembre y podría extenderse hasta marzo de 2027, cuando históricamente el período seco en esta zona comenzaba en octubre. A este escenario se suman la variabilidad climática y la posible influencia del fenómeno de El Niño.

Por ahora, las autoridades y expertos siguen de cerca el comportamiento de Mazar, considerado uno de los principales puntos de seguridad del sistema eléctrico ecuatoriano. Su evolución durante las próximas semanas será determinante para conocer cuánta reserva hidroeléctrica tendrá el país durante los meses más fuertes del estiaje.

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