Bernhard Eugen Fritsch prometía una plataforma para que famosos e influencers ganaran dinero con publicidad. El FBI ahora lo busca como uno de sus fugitivos por fraude más buscados.
Lo que comenzó como una promesa tecnológica para revolucionar la forma en que las celebridades monetizaban sus redes sociales terminó en un fraude millonario y una persecución internacional.
El empresario alemán Bernhard Eugen Fritsch, fundador de StarClub Inc., fue condenado en Estados Unidos por defraudar a inversionistas mediante una aplicación conocida como StarSite, que supuestamente permitiría a celebridades e influencers generar ingresos a través de contenidos patrocinados.
El FBI lo incluyó recientemente en su lista de Most Wanted Fraudsters y ofrece una recompensa de hasta USD 150.000 por información que permita localizarlo y llevarlo ante la justicia. Según la agencia estadounidense, Fritsch podría encontrarse en Múnich, Alemania.
Una aplicación que prometía conectar fama y publicidad
Entre 2014 y 2017, Fritsch consiguió más de USD 20 millones de inversionistas, aunque las autoridades posteriormente establecieron que el esquema provocó pérdidas superiores a USD 26 millones.
La propuesta parecía atractiva: StarSite permitiría a figuras públicas publicar contenidos en redes sociales, distribuir publicidad y compartir los ingresos generados por esos anuncios.
Para atraer capital, Fritsch habría asegurado que la empresa estaba cerca de concretar acuerdos con grandes compañías de medios y entretenimiento, incluida Disney, además de presentar información falsa sobre el desempeño financiero de su compañía.
Sin embargo, según la investigación estadounidense, buena parte del dinero no terminó destinada al desarrollo de la tecnología prometida.
Autos de lujo, un yate y una mansión
Los fiscales sostuvieron que Fritsch utilizó millones de dólares de los inversionistas para financiar gastos personales y mantener un elevado nivel de vida.
Entre las adquisiciones y gastos señalados aparecen un McLaren, un Rolls-Royce, la remodelación de su yate y trabajos en su mansión de Malibú.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos indicó que las autoridades incautaron el yate y los vehículos de lujo, que quedaron sujetos a procedimientos de decomiso.
El FBI calcula que al menos USD 7,3 millones del dinero captado de inversionistas fueron utilizados para gastos personales de Fritsch.
Fue condenado, pero escapó antes de entrar en prisión
Un jurado federal de Los Ángeles declaró culpable a Fritsch en abril de 2025 por fraude electrónico.
El empresario permaneció en libertad bajo fianza mientras esperaba las siguientes etapas del proceso. En junio de ese año, antes de una audiencia relacionada con su situación judicial, huyó de Estados Unidos y llegó a Los Mochis, Sinaloa, México.
En septiembre de 2025 fue detenido en México por portar documentación de identidad falsa. Sin embargo, quedó bajo supervisión migratoria y debía presentarse periódicamente ante las autoridades.
La medida no impidió una nueva fuga. El 6 de octubre de 2025, Fritsch llegó a Múnich, Alemania, donde las autoridades estadounidenses creen que podría permanecer.
Una condena de 15 años y una deuda millonaria
Mientras estaba prófugo, Fritsch fue sentenciado en ausencia en Estados Unidos a 15 años de prisión, además de una multa de USD 35.000.
También fue condenado a pagar USD 26.806.901 en restitución a las víctimas del fraude. Su recurso de apelación fue posteriormente desestimado debido a su condición de fugitivo.
Su pareja también fue procesada
La investigación alcanzó también a Lucinda Jane Weist Manera, pareja de Fritsch.
En junio de 2026, la mujer se declaró culpable de ayudarlo a esconderse, permanecer oculto en México y posteriormente escapar hacia Alemania. Según el Departamento de Justicia, también realizó pagos a terceros para facilitar el escondite de Fritsch y buscó información sobre cómo podía abandonar México.
Ahora, el FBI intenta localizar al empresario alemán. La agencia considera que su caso es un ejemplo de cómo las promesas de innovación tecnológica pueden utilizarse para atraer grandes inversiones cuando existen afirmaciones falsas sobre el desempeño y las perspectivas de un negocio.


