El colapso de un glaciar desencadenó una gigantesca avalancha de agua, hielo, lodo y sedimentos que arrasó comunidades en la frontera entre Nepal y China. Las labores de rescate continúan bajo condiciones de alto riesgo.
La tragedia que golpeó la frontera entre Nepal y la región china del Tíbet continúa aumentando de escala. A dos días del desastre, más de 2.400 personas permanecen desaparecidas, mientras los equipos de emergencia recuperaron 586 cuerpos: 579 en Nepal y siete en China.
El desastre comenzó el 26 de agosto, cuando el colapso de un glaciar provocó un enorme flujo de agua helada, rocas, barro y sedimentos que descendió por los valles del Himalaya y arrasó viviendas, carreteras, puentes y vehículos.
Más de 900 trabajadores están desaparecidos
Una de las principales razones del aumento en el balance de desaparecidos fue la incorporación de 933 trabajadores de proyectos hidroeléctricos a la lista oficial de personas no localizadas en Nepal.
A ellos se suman excursionistas, residentes, efectivos de seguridad y peregrinos que se encontraban en la zona fronteriza. Entre los desaparecidos también hay cientos de ciudadanos extranjeros que realizaban viajes turísticos o peregrinaciones hacia el monte Kailash, un importante destino religioso.
El agua arrasó con comunidades enteras
La fuerza de la inundación fue tal que edificios completos quedaron destruidos y varios vehículos fueron arrastrados por la corriente.
En el lado chino, el puerto fronterizo de Gyirong, una infraestructura clave para la conexión entre China y Nepal, quedó prácticamente reducido a escombros. Un equipo chino de rescate logró llegar al lugar este viernes después de que las carreteras quedaran bloqueadas por el lodo y los daños.
En Nepal, las operaciones también enfrentan enormes dificultades por carreteras destruidas, puentes colapsados y zonas cubiertas de barro.
Un nuevo lago aumenta el peligro
La emergencia no terminó con la primera inundación. El colapso glaciar generó acumulaciones de agua en distintos puntos y uno de estos cuerpos de agua llegó a desbordarse parcialmente en el Tíbet.
El riesgo obligó a los equipos de rescate a mantenerse en alerta ante la posibilidad de nuevas inundaciones repentinas. Las autoridades incluso ordenaron temporalmente a los rescatistas alejarse de las zonas consideradas más peligrosas.
La alerta posteriormente fue levantada, aunque los organismos de emergencia mantienen vigilancia sobre el comportamiento del agua.
Cientos de personas siguen atrapadas
El Ejército de Nepal también trabaja en el rescate de personas atrapadas en un túnel de un proyecto hidroeléctrico.
Las autoridades localizaron a alrededor de un centenar de trabajadores en el interior de la infraestructura. Helicópteros fueron utilizados para evacuar a cientos de personas de zonas afectadas y trasladar ayuda humanitaria.
Los equipos de búsqueda utilizan maquinaria pesada, perros rastreadores y helicópteros para localizar sobrevivientes entre toneladas de lodo y escombros.
Una de las peores tragedias de Nepal
La magnitud del desastre convierte a esta emergencia en una de las más graves registradas en Nepal en los últimos años.
Las autoridades estiman que unas 93.000 personas podrían haber resultado afectadas por las inundaciones y deslaves, mientras continúa el trabajo para determinar el número definitivo de víctimas.
El fenómeno también reavivó el debate sobre la vulnerabilidad de las comunidades del Himalaya frente al cambio climático. Los científicos señalan que el calentamiento global está contribuyendo a la inestabilidad de los glaciares y aumentando el riesgo de fenómenos extremos en las zonas de alta montaña.
Mientras Nepal y China continúan con las labores de búsqueda y rescate, familiares de cientos de desaparecidos esperan información sobre sus seres queridos.


