La salud materno-infantil en el país enfrenta desafíos estructurales que van más allá de los indicadores sanitarios. Problemas como la desnutrición crónica infantil, la mortalidad materna evitable y la violencia obstétrica reflejan profundas desigualdades sociales.
Estas problemáticas fueron abordadas en un encuentro académico organizado por la Universidad San Francisco de Quito, que reunió a expertos, investigadores y organismos internacionales para analizar la situación desde la evidencia científica.
Desnutrición y anemia: un problema persistente
Las cifras presentadas evidencian la magnitud del desafío:
- 19,3 % de desnutrición crónica en menores de 2 años
- 17,5 % en menores de 5 años
- 32,3 % en poblaciones indígenas
- 38,2 % de niños entre 6 y 59 meses con anemia
Los especialistas coincidieron en que estas cifras no responden únicamente a la falta de alimentos, sino a factores estructurales como:
- Pobreza
- Exclusión territorial
- Acceso desigual a salud
- Falta de agua segura y saneamiento
- Condiciones inadecuadas de cuidado infantil
Más allá de la información: barreras estructurales
Durante el encuentro, expertos de UNICEF y Organización Panamericana de la Salud cuestionaron las respuestas tradicionales frente a la malnutrición.
Aunque el 51,2 % de los bebés menores de seis meses recibe lactancia materna exclusiva, persisten limitaciones relacionadas con:
- Condiciones laborales
- Falta de apoyo familiar
- Calidad de la consejería en salud
Esto evidencia que informar no es suficiente cuando existen barreras sociales y económicas.
Mortalidad materna: una deuda pendiente
Uno de los hallazgos más preocupantes es que, pese a que más del 97 % de los partos ocurre en establecimientos de salud, la reducción de la mortalidad materna sigue siendo insuficiente.
- 9 de cada 10 muertes maternas son evitables
- Más del 90 % ocurre dentro de centros de salud
- Mujeres indígenas tienen entre 2 y 3 veces más riesgo
Estos datos reflejan que la cobertura no garantiza una atención oportuna ni de calidad.
Violencia obstétrica: una realidad invisibilizada
El encuentro también abordó la violencia gineco-obstétrica como un problema estructural en el sistema de salud.
- 47,5 % de mujeres reporta haber vivido algún tipo de violencia obstétrica
Este fenómeno evidencia que la experiencia de atención durante el embarazo y parto sigue siendo un desafío, incluso en contextos urbanos.
Los expertos advirtieron que mejorar el acceso sin transformar la calidad y el trato en los servicios de salud resulta insuficiente para garantizar derechos y reducir riesgos.
Hacia políticas públicas integrales
El evento impulsado por la Universidad San Francisco de Quito concluyó con un llamado a desarrollar políticas públicas que aborden la salud materno-infantil de forma integral.
Entre las prioridades destacadas:
- Fortalecer la atención primaria
- Transformar los sistemas alimentarios
- Reducir inequidades territoriales
- Garantizar atención digna y de calidad
Una prioridad para el futuro del país
Más allá del ámbito médico, los especialistas coincidieron en un mensaje clave: la salud materno-infantil es un tema social, económico y político.
Su abordaje definirá no solo el bienestar de las nuevas generaciones, sino también el desarrollo sostenible del país.






