KPMG LLP presentó un informe regional que ubica a Ecuador entre los países con mayor incidencia de comercio ilícito de cigarrillos en América Latina, al registrar que el 83,6 % del consumo total en 2025 corresponde a productos ilegales.
El estudio analiza 11 países de América Latina y Canadá y concluye que, durante 2025, se consumieron 77.000 millones de cigarrillos ilícitos en la región, lo que representa el 31,9 % del mercado total. Esta cifra duplica ampliamente el promedio global estimado del 15 %, consolidando a la región como uno de los principales focos mundiales de contrabando de tabaco.
Según el informe, el impacto fiscal también es significativo. Las pérdidas tributarias en los países analizados alcanzaron los USD 8.500 millones durante el último año, afectando recursos destinados a salud, educación, infraestructura y fortalecimiento institucional.
En el caso ecuatoriano, se estima que el Estado dejó de recaudar cerca de USD 312 millones debido al comercio ilegal de cigarrillos, mientras que el volumen de consumo de contrabando alcanzó aproximadamente 1.500 millones de unidades durante 2025.
Informes como este son relevantes no solo para poner de relieve el problema del comercio ilícito de cigarrillos, sino también para invitar a las autoridades a buscar soluciones que promuevan la innovación tecnológica, la recopilación de inteligencia y la acción basada en datos.
Marco Hannappel.El informe señala que Ecuador mantiene una tendencia estructural de alta incidencia de comercio ilícito, una problemática que ya había sido identificada en estudios previos y que continúa afectando la recaudación pública y el control sanitario.
A nivel regional, Brasil se mantiene como el mayor mercado ilícito por volumen, con 41.800 millones de cigarrillos, equivalente al 54 % del total regional. Por su parte, Panamá registra el mayor nivel de incidencia con cerca del 89 % del consumo total.
El estudio también identifica que los llamados “cigarrillos blancos ilícitos”, productos fabricados legalmente en un país pero destinados al contrabando en otros mercados, representan el 73 % del mercado ilegal regional, equivalente a 56.500 millones de cigarrillos.
Desde el sector privado se advierte que este fenómeno fortalece economías criminales paralelas, debilita la regulación y expone a los consumidores a productos sin controles sanitarios ni de calidad.
Estos son recursos que, de otro modo, podrían financiar bienes públicos tales como la salud, la educación, la infraestructura y la capacidad de aplicación de la ley. En cambio, son captados por un mercado ilícito.
Marco Hannappel.





