BASF destacó la importancia de la innovación biológica y la sostenibilidad como ejes estratégicos para enfrentar los nuevos desafíos fitosanitarios en América Latina, en el marco del Día Internacional de la Sanidad Vegetal.
La sanidad vegetal se ha convertido en un factor determinante para la seguridad alimentaria, la competitividad agrícola y la estabilidad económica de la región, especialmente en países como Ecuador, donde la producción agrícola representa un componente clave del desarrollo económico.
Entre las principales amenazas actuales se encuentra la aparición del Fusarium R4T, una enfermedad que ha encendido las alertas en el sector agrícola por su impacto potencial sobre cultivos estratégicos como el banano.
Según especialistas, el cambio climático, la intensificación productiva y la creciente presión de plagas y enfermedades han elevado la necesidad de fortalecer la prevención, el monitoreo y el acceso a soluciones tecnológicas sostenibles.
La protección fitosanitaria es un factor crítico para la sostenibilidad y competitividad del agro, y que actualmente existe una mayor conciencia sobre la necesidad de adoptar enfoques integrales e innovadores.
Stephanie Valquinta
La reciente detección de Fusarium R4T en Ecuador marca un punto de inflexión para el sector, ya que evidencia la importancia de fortalecer la prevención temprana, la capacitación técnica y la cooperación regional para reducir el impacto de este tipo de amenazas.
Además de afectar la productividad agrícola, la sanidad vegetal tiene incidencia directa sobre el empleo, las exportaciones y el acceso a alimentos, consolidándose como un pilar para la estabilidad económica y social.
En este contexto, las soluciones biológicas como bioinsecticidas, biofungicidas y bioestimulantes ganan relevancia como herramientas que permiten una producción más eficiente, resiliente y con menor impacto ambiental.
Como parte de esta estrategia, BASF anunció recientemente la adquisición de AgBiTech, especializada en tecnologías de control biológico mediante virus de origen natural.
La operación fortalece el portafolio de soluciones biológicas de la compañía y busca acelerar el desarrollo de nuevas tecnologías orientadas a enfrentar la resistencia de plagas y enfermedades, así como responder a regulaciones más estrictas y a la demanda de alimentos producidos de forma sostenible.
Valquinta explicó que el crecimiento del mercado de soluciones biológicas responde a la necesidad de producir más con menos recursos, reduciendo la huella ambiental y mejorando la eficiencia en el uso de insumos agrícolas.
En Ecuador, donde el banano representa uno de los cultivos más importantes para la economía nacional, la adopción de estas herramientas se vuelve especialmente relevante para fortalecer la resiliencia productiva frente a riesgos sanitarios.
Entre estas soluciones se encuentra Kelpak®, utilizado para favorecer el desarrollo radicular, mejorar la absorción de nutrientes y fortalecer la calidad del cultivo incluso en condiciones climáticas adversas.
Para BASF, el futuro de la sanidad vegetal dependerá de la articulación entre el sector público, el sector privado y los productores, además del fortalecimiento de la capacitación técnica y la transferencia de conocimiento en toda la cadena agrícola.
La compañía sostiene que innovación, sostenibilidad y colaboración serán los pilares que definirán la producción de alimentos seguros, suficientes y responsables en los próximos años.


