Rubén Darío Buitrón / Director de Notimercio
El grave error de Ecuavisa al poner una imagen equivocada de una supuesta “muñeca de la mafia” y afectar gravemente su reputación debe llevarnos a reflexionar qué está pasando con el periodismo y los reporteros en los medios ecuatorianos.
Saudia Levoyer es doctora en Comunicación, docente de la Universidad Andina y periodista experta en políticas y coberturas sobre el crimen organizado.
-¿Es ético que a las mujeres involucradas con supuestos narcos se las llame “muñecas de la mafia”?
-Hablemos desde el ejercicio y la ética. Como periodistas debiéramos seguir siendo contadores de historias y no buscar llamar la atención para conseguir clicks y seguidores.
-Porque se cruzan las fronteras deontológicas…
-Y te metes peligrosamente en la guerra del click para atraer lectores.

-¿Y eso de llamarlas “muñecas de la mafia”?
-Para hacer una categorización de ese tipo primero habría que saber si una autoridad les ha vinculado directamente con el narcotráfico o si algún periodista ha hecho una investigación que permita sustentar esa calificación.
-No se piensa en las consecuencias…
–Empecemos por lo básico: para hacer una nota primero asegúrate de que tienes la información adecuada.
-Pero para evitar eso hay editores y jefes…
-Entonces hay que preguntar dónde están los editores, responsables finales de lo que se publica. Cuando les dicen “muñecas” hay una cosificación de estas mujeres.
-Y se habla a la ligera…
-Porque no hemos investigado lo suficiente. La pregunta del millón es cuántos periodistas han entrado a la zona caliente. Ninguno. Y los pocos que lo han hecho están callados, por su propia seguridad. Pero el resto hablando desde el escritorio y construye una narrativa inapropiada.
– ¿Hablar más de paz y menos de violencia?
-Toda guerra termina en una mesa de negociación. Entonces, ¿para qué atizar el fuego? Vamos dos años hablando de la guerra. ¿Cuántos años más vamos a hablar?
El tema del narcotráfico no se resolverá solamente con la intervención armada. En el fondo es un tema de desarrollo, de oportunidades, trabajo, educación, salud, vivienda, bienestar. Deberíamos estar hablando de construir un país mejor.
-Y esos temas son los que hay de contar…
-Por supuesto. El país no es solo ese desangre tan feo que vemos en los medios. El país también es una sociedad donde millones de personas crean, trabajan, producen, innovan. ¿Dónde están esas historias?
-Hay gente que ya no cree en la prensa.
-Si tú lees los estudios actuales, una de las instituciones más afectadas por la credibilidad es la prensa. Y eso, en gran parte, se debe a la injerencia de generadores de contenidos e influencers que actúan más rápido y la gente quiere consumir rápido, no quiere pensar. Pero si nosotros también renunciamos a la profundidad y a la ética, no estamos haciéndole un favor a la sociedad. La estamos destruyendo.
-El reportero necesita lo que llamábamos “escuela”, es decir, aprender todos los días de los que tienen experiencia y son los que saben.
-Sí, pero, ¿dónde está esa escuela? Antes estaba en las redacciones. Pero el pobre reportero no tiene dónde aprender. No tiene nadie que lo guíe. Y así, el que está perdiendo es el país.





