Ecuador registró 4.836 muertes por enfermedades cerebrovasculares en 2024. Reconocer las señales y buscar atención urgente puede salvar vidas.
Cada minuto cuenta cuando se produce un accidente cerebrovascular (ACV). La interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro, causada por una obstrucción o por la rotura de un vaso sanguíneo, puede provocar daños graves y permanentes. Por eso, reconocer los síntomas y acudir a emergencias sin demora es fundamental.
En Ecuador, las enfermedades cerebrovasculares ocasionaron 4.836 muertes en 2024, según el Registro Estadístico de Defunciones Generales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). La cifra las ubicó entre las principales causas de fallecimiento del país.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que uno de cada cuatro adultos podría sufrir un ACV a lo largo de su vida. Aunque el riesgo aumenta con la edad, estos episodios pueden presentarse en personas de distintas edades.
Las señales que requieren atención inmediata
La campaña internacional de 2026, impulsada por la Organización Mundial del Accidente Cerebrovascular, insiste en que la población aprenda a identificar los síntomas y actúe con rapidez.
Entre las principales señales de alarma están la caída repentina de un lado de la cara, la debilidad de un brazo o de una pierna y la dificultad para hablar o comprender lo que dicen otras personas. También pueden presentarse pérdida súbita de visión, mareos intensos, problemas de equilibrio o un dolor de cabeza repentino y severo.
Si aparece alguno de estos síntomas, se debe llamar al ECU 911 y solicitar asistencia médica de emergencia. No hay que esperar a que las molestias desaparezcan ni trasladar la decisión hasta el día siguiente. Incluso si los síntomas duran pocos minutos y luego se resuelven, requieren valoración médica urgente.
La prevención también importa
La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo de un ACV. El tabaquismo, la diabetes, el colesterol elevado, el sedentarismo, el exceso de peso y una alimentación poco saludable también pueden incrementar la probabilidad de sufrirlo.
Controlar la presión arterial, realizar actividad física regularmente, mantener una alimentación equilibrada y seguir los tratamientos médicos indicados contribuye a reducir el riesgo.
Este 29 de octubre, Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, el mensaje es directo: identificar las señales puede marcar la diferencia entre recibir tratamiento a tiempo y enfrentar consecuencias que cambien la vida de una persona. Ante la sospecha de un ACV, actuar de inmediato es esencial.


