La fiesta del 31 de octubre reúne antiguas tradiciones europeas y costumbres popularizadas en Estados Unidos. En Ecuador se expresa en disfraces, encuentros y actividades que conviven con las celebraciones de Difuntos.
July Ruiz / Notimercio
Brujas, fantasmas y personajes de películas aparecen cada octubre en fiestas y espacios públicos. Halloween se celebra el 31 de octubre, pero su historia comenzó mucho antes de los concursos de disfraces. Sus antecedentes se relacionan con Samhain, una festividad de los antiguos pueblos celtas vinculada con el final de la cosecha y el inicio de la temporada oscura del año.
Según aquellas creencias, durante esa transición se estrechaba la separación entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Con el paso de los siglos, esas prácticas se entrelazaron con el calendario cristiano. El nombre Halloween procede de All Hallows’ Eve, expresión que significa víspera de Todos los Santos, celebración del 1 de noviembre.
La migración irlandesa contribuyó a llevar estas costumbres a Estados Unidos durante el siglo XIX. Allí evolucionaron hasta convertirse en una celebración popular asociada con disfraces, decoraciones y recorridos para pedir dulces. Su forma actual reúne tradiciones de distintas épocas, transformadas en actividades de entretenimiento.
En Ecuador, Halloween tiene expresiones principalmente recreativas. Los concursos de disfraces, las fiestas temáticas y las actividades culturales forman parte de su presencia en las ciudades. En Quito, por ejemplo, una programación de 2024 reunió a personas disfrazadas en un recorrido por La Mariscal que terminó con música y un concurso.
Las propuestas también se adaptan a diferentes públicos. La agenda municipal de octubre de 2026 incluye concursos de Halloween junto con actividades de cosplay y K-pop en Quitumbe. Otra iniciativa, UBAween, combina disfraces para animales de compañía con promoción de adopciones responsables. Son ejemplos de cómo la celebración adquiere formatos locales.
Su cercanía con noviembre hace que las decoraciones de Halloween compartan temporada con la colada morada y las guaguas de pan. Estas preparaciones pertenecen a la conmemoración ecuatoriana del Día de los Difuntos, el 2 de noviembre, y tienen su propio significado cultural y familiar.
Así, el calendario reúne celebraciones con historias diferentes: Halloween ofrece espacios para el juego y la caracterización, mientras las tradiciones de Difuntos conservan una relación con la memoria de quienes han fallecido. En Ecuador, ambas expresiones pueden encontrarse durante los mismos días, cada una con sus prácticas y sentidos.


