Paisajes irreales y referencias nostálgicas forman parte de las estéticas con las que distintas comunidades de internet exploran otras formas de relacionarse con la realidad.
Un escenario digital puede resultar inquietante y acogedor al mismo tiempo. Esa mezcla atraviesa al vaporwave, el dreamcore y otras estéticas analizadas por la historiadora del arte Valentina Tanni en su libro Estéticas liminales, publicado por Caja Negra. Su trabajo recorre universos visuales y sonoros situados entre lo cotidiano, el sueño y la extrañeza.
En un reportaje de EL PAÍS, Tanni relaciona estas expresiones con la búsqueda de refugios ante una realidad percibida como inestable. Sus comunidades crean, comparten y transforman imágenes; también construyen relatos colectivos y espacios de pertenencia. El consuelo puede convivir con la incomodidad.
El recorrido de la autora comienza con el vaporwave, cuyo imaginario adquirió fuerza a principios de la década de 2010. Desde allí examina los pasillos inquietantes de los backrooms, la estimulación sensorial del ASMR y el surrealismo del weirdcore. Son lenguajes diferentes que convierten internet en un territorio de experimentación cultural.
La propuesta de Tanni invita a leer estas creaciones como algo más que imágenes curiosas: son formas de imaginar mundos y explorar la relación entre las pantallas, las emociones y la vida cotidiana.


