Quitarse el calzado al llegar reduce el ingreso de tierra y residuos, aunque encontrar bacterias en las suelas no significa que estas provoquen enfermedades.
Los zapatos recorren veredas, baños y otros espacios antes de entrar al hogar. En ese trayecto pueden recoger suciedad y microorganismos que luego llegan a los pisos. Por eso, reservar un lugar para el calzado cerca de la puerta puede ayudar a mantener la limpieza doméstica.
La evidencia requiere contexto. Una investigación difundida en 2008 encontró bacterias en zapatos usados y registró su transferencia a baldosas. Sin embargo, no tuvo revisión por pares y recibió financiación vinculada a la industria del calzado. Sus resultados no demuestran que usar zapatos dentro de casa cause infecciones.
Para adoptar el hábito, se puede colocar un zapatero ventilado junto a la entrada, retirar el barro visible y utilizar un par exclusivo para interiores.
La medida ayuda a limitar los residuos que se distribuyen por la vivienda, pero debe acompañarse de limpieza regular, ventilación y lavado de manos después de manipular calzado sucio.


