Ecuador enfrenta un escenario de alta incertidumbre ante un fenómeno de El Niño que podría intensificarse durante los próximos meses. Expertos advierten impactos en el agro, el empleo, los precios, el sistema eléctrico y la capacidad de pago de los hogares.
El fenómeno de El Niño no solo representa una amenaza climática para Ecuador. También puede convertirse en un problema económico para miles de familias, especialmente aquellas que dependen de la agricultura y de actividades vinculadas a la Costa.
Aunque todavía no es posible determinar con precisión la magnitud de los daños, distintos estudios manejan una probabilidad de entre 61 % y 81 % de que el fenómeno alcance una intensidad fuerte o muy fuerte. Además, la Secretaría de Gestión de Riesgos estima que alrededor de 1,3 millones de personas están directamente expuestas a sus posibles efectos.
El agro, uno de los sectores más expuestos
La agricultura representa aproximadamente el 9 % del Producto Interno Bruto (PIB) y concentra al 27 % de la población económicamente activa, según datos citados por Ecuavisa.
Guido Kuonqui, representante de la Federación de Cámaras de Agricultores del Ecuador, advierte que más de medio millón de familias dependen directamente del sector agropecuario y podrían enfrentar pérdidas si las condiciones climáticas se deterioran.
El problema ya comenzó a sentirse en determinados cultivos. Kuonqui señaló que las lluvias han provocado la pérdida de aproximadamente 300.000 toneladas de maíz, mientras existe además un déficit en la producción de arroz.
Una intensificación de El Niño podría profundizar estos problemas y generar efectos en la disponibilidad y el precio de determinados alimentos.
El riesgo de perder ingresos y dejar de pagar créditos
Uno de los escenarios que preocupa a los analistas es el impacto que las pérdidas económicas podrían tener sobre el endeudamiento de los hogares y productores.
Gonzalo Ortiz, periodista e historiador, recordó lo ocurrido durante El Niño de 1997-1998, cuando numerosos agricultores y familias de la Costa perdieron bienes, cultivos y fuentes de ingresos.
En ese contexto, muchas personas que habían adquirido créditos para mejorar su productividad dejaron de tener capacidad para pagar sus obligaciones. La morosidad aumentó considerablemente.
Por ello, Ortiz plantea que la respuesta no debería limitarse a la atención de las emergencias. Considera necesario que el Gobierno, la banca pública, las instituciones financieras privadas y las cooperativas desarrollen planes de contingencia económica antes de que se produzcan las mayores afectaciones.
Los precios también podrían sentir el impacto
Una reducción de la producción agrícola puede generar presión sobre el precio de los alimentos, especialmente si las pérdidas afectan cultivos importantes para el consumo interno.
El impacto podría extenderse además a las actividades relacionadas con transporte, comercio, pesca, construcción y servicios, dependiendo de la intensidad de las lluvias, inundaciones y otros eventos asociados al fenómeno.
El escenario es especialmente sensible porque Ecuador todavía enfrenta los efectos acumulados de años de dificultades económicas y de la crisis provocada por la pandemia de 2020.
También existe preocupación por la electricidad
El impacto de El Niño no se limitaría a la Costa.
Bolívar Erazo, exdirector del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), señaló que también deben analizarse posibles efectos sobre los servicios básicos y la generación eléctrica.
Algunas cuencas hidrográficas que alimentan el sistema de generación podrían experimentar déficit de precipitaciones. Aunque todavía no existe certeza sobre la magnitud de este escenario, el experto considera necesario mantener planes preventivos.
Mientras tanto, CELEC y Petroecuador ya activaron planes de contingencia ante un fenómeno que podría intensificarse durante el último trimestre de 2026 y extenderse hasta el primer trimestre de 2027.
Ecuador prepara su respuesta
El Gobierno mantiene activados mecanismos de preparación frente al fenómeno climático. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, el COE Nacional y otras instituciones trabajan en un plan de respuesta.
La alerta roja contempla actualmente a 17 provincias que podrían enfrentar distintos niveles de riesgo.
Además, el Gobierno declaró como prioridad nacional las acciones preventivas frente a El Niño y ha puesto en marcha medidas para fortalecer la preparación institucional.
El desafío: prepararse antes de que llegue el golpe económico
El principal llamado de los expertos es a no esperar a que ocurran las inundaciones, pérdidas agrícolas o interrupciones de servicios para actuar.
La experiencia de 1997-1998 muestra que un fenómeno climático de gran intensidad puede transformarse rápidamente en una crisis económica cuando las familias pierden sus fuentes de ingreso y sus bienes.
Por eso, además de obras de prevención y protocolos de emergencia, el país enfrenta otro desafío: proteger el empleo, garantizar la producción de alimentos, asegurar el acceso al crédito y evitar que miles de hogares queden atrapados en problemas de endeudamiento.
El Niño todavía mantiene un componente importante de incertidumbre, pero sus posibles efectos económicos ya obligan a Ecuador a prepararse.


