En Rosario, Argentina, un grupo de profesionales de la salud y voluntarios adapta una ambulancia para trasladar de manera segura a personas con enfermedades avanzadas que quieren cumplir un deseo especial.
Para una persona que atraviesa la etapa final de una enfermedad, volver a ver el mar, asistir a un partido, visitar a un familiar o simplemente pasar una tarde al aire libre puede convertirse en un anhelo difícil de cumplir.
Las condiciones médicas hacen que un traslado convencional pueda representar un riesgo. Frente a esta realidad surgió Ambulancia del Deseo, una iniciativa internacional que utiliza vehículos sanitarios y equipos especializados para ayudar a pacientes a realizar aquello que todavía quieren hacer.
El proyecto nació en Países Bajos en 2007 y actualmente tiene presencia en 22 países. En América Latina ya funciona en lugares como Ecuador y El Salvador, mientras que este año comenzó sus actividades en la provincia argentina de Santa Fe.
De una experiencia personal a un proyecto solidario
La historia de la iniciativa en Argentina está vinculada con Juan Manuel Gálvez, enfermero y trabajador del sistema de emergencias de Santa Fe.
En 2018, durante una capacitación en España, Gálvez conoció el funcionamiento de Ambulancia del Deseo. La idea quedó en su memoria y posteriormente decidió intentar llevarla a su país.
Su motivación también estuvo relacionada con la experiencia de su padre, quien atravesó una enfermedad oncológica. Gálvez comenzó a pensar en aquellas personas que, pese a tener deseos aparentemente sencillos, no podían cumplirlos debido a las dificultades médicas asociadas con sus traslados.
El origen de una idea que comenzó frente al mar
El proyecto internacional tiene también una historia personal.
En 2007, Kees Veldboer, trabajador sanitario de Países Bajos, trasladaba a un paciente llamado Mario cuando descubrió que la cita médica había sido cancelada.
Veldboer le preguntó qué le gustaría hacer si pudiera elegir cómo pasar aquella tarde. La respuesta fue sencilla: quería volver a ver el mar.
El traslado se realizó y aquel momento llevó a Veldboer a pensar que otras personas en situaciones similares también podían tener deseos que parecían imposibles de cumplir. Meses después nació la fundación que posteriormente comenzó a expandirse a otros países.
Una red construida con donaciones y voluntariado
En Rosario, la iniciativa se desarrolló principalmente mediante una cadena de apoyos.
Una ambulancia que se encontraba fuera de servicio fue donada al proyecto. Voluntarios y colaboradores ayudaron a repararla, acondicionarla y dejarla lista para realizar los traslados.
También participaron estudiantes de la Universidad Nacional de Rosario, quienes colaboraron con los trámites necesarios para constituir formalmente la organización como asociación civil.
El equipo reúne a profesionales de distintas áreas, entre ellos médicos, enfermeros, choferes, bomberos, técnicos y psicólogos, que participan de manera voluntaria.
¿Qué tipo de deseos se pueden cumplir?
La organización no busca realizar viajes imposibles ni poner en riesgo al paciente. Su objetivo es identificar “deseos posibles” que puedan realizarse con las condiciones médicas y logísticas adecuadas.
Entre las solicitudes pueden aparecer actividades tan sencillas como:
- Visitar a un nieto durante una actividad deportiva.
- Volver a un lugar significativo.
- Pasar unas horas junto al mar o al aire libre.
- Asistir a un partido de fútbol.
- Participar de una reunión familiar.
La diferencia es que estos desplazamientos se realizan con el equipamiento y el acompañamiento sanitario necesarios.
El tiempo es uno de los principales desafíos
La planificación debe hacerse con rapidez.
La condición de una persona con una enfermedad avanzada puede cambiar en cuestión de horas. A esto se suman factores como el clima, los permisos, la disponibilidad del equipo y las condiciones específicas del lugar que se desea visitar.
Por esa razón, una vez que un caso recibe la aprobación médica y logística, el equipo intenta concretarlo en un período máximo de 72 horas.
Más de cien solicitudes desde su lanzamiento
La iniciativa argentina comenzó oficialmente sus actividades a finales de mayo de 2026.
Desde entonces, el equipo recibió al menos 100 solicitudes de deseos. De ese grupo, alrededor de 20 fueron considerados realizables y, hasta principios de agosto, al menos 10 ya habían sido concretados, mientras otros permanecían en proceso.
Uno de los casos que refleja el impacto del proyecto fue el de un niño internado en Rosario cuyo deseo era visitar el Museo del Deporte Santafesino y contemplar una réplica de la Copa del Mundo que Argentina ganó en 2022. El traslado se realizó pese a las dificultades que implicaba su condición médica.
Acompañar también significa escuchar
Para quienes forman parte del proyecto, el trabajo no termina con el traslado.
Los voluntarios también acompañan a las familias y buscan que el paciente pueda vivir ese momento con la mayor comodidad posible, evitando dolor o complicaciones durante el recorrido.
Gálvez explica que estos viajes están cargados de emociones: alegría por poder cumplir un deseo, tristeza por el contexto y, al mismo tiempo, aprendizaje para quienes acompañan.
La iniciativa plantea así una mirada diferente sobre la etapa final de una enfermedad: no concentrarse exclusivamente en el deterioro, sino también en aquello que todavía puede vivirse y disfrutarse.
Una segunda oportunidad para cumplir una misión
La historia de Gálvez también tiene un episodio personal que marcó su vínculo con el proyecto.
En 2025, mientras conducía por una carretera, sufrió un infarto. Por su experiencia sanitaria comprendió la gravedad de lo que estaba ocurriendo y consideró que podía estar ante sus últimos momentos.
Sobrevivió y continuó trabajando para concretar la llegada de Ambulancia del Deseo a Argentina. Para él, esa experiencia reforzó la sensación de que todavía tenía una misión pendiente: ayudar a otras personas a cumplir sus propios deseos.
Así, una ambulancia que alguna vez estuvo fuera de servicio se convirtió en una herramienta para acercar a pacientes a momentos que pueden parecer cotidianos, pero que adquieren un valor extraordinario cuando el tiempo se vuelve limitado.


