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¿Quién defiende a las abejas en Ecuador?

July Ruiz
4 Min Read
Las abejas son clave para la vida y la alimentación. ¿Quién las protege en Ecuador?

Las abejas son mucho más que la producción de miel. Son esenciales para la biodiversidad,seguridad alimentaria y salud. Más del 75 % de la producción de alimentos en el mundo y el 90 % de las plantas silvestres dependen de la polinización, según la Plataforma Intergubernamental CientíficoNormativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES). Sin embargo, en Ecuador siguen enfrentando amenazas que pasan casi desapercibidas, como la agricultura intensiva, los pesticidas y el cambio climático. 

Frente a esta realidad, desde 2018 el Colectivo en Defensa de los Polinizadores, integrado por investigadores, científicos, apicultores, activistas y ciudadanos, impulsó una agenda para protegerlas. En 2022, la organización utilizó el mecanismo de la silla vacía para incorporar el artículo 3631.1 en la Ordenanza Metropolitana 041-22 de Arbolado Urbano y Biodiversidad Asociada. Este artículo prohíbe el uso de herbicidas, insecticidas y otras sustancias químicas que puedan afectar la salud de los polinizadores y de las personas, lo cual obliga al Municipio de Quito a utilizar alternativas a estos productos en las zonas de manejo público, como parques.

La ordenanza de Quito fue un avance, pero el desafío va mucho más allá. A través de la plataforma de ciencia ciudadana ECUPolinizadores, el Colectivo recepta denuncias de mortalidad de abejas melíferas y nativas sin aguijón. Detrás de cada reporte hay apicultores que, muchas veces en silencio, pierden sus colmenas cada año. Es el caso de Leonidas Benavides, apicultor de Bolívar, quien documentó durante más de una década la muerte de sus abejas. Solo desde 2023, perdió 260 colmenas en una zona donde actualmente las fumigaciones con agrotóxicos se realizan incluso con drones.

Por eso, el Colectivo planteó la necesidad de prohibir a escala nacional insecticidas como el fipronil y el imidacloprid, ambos asociados al declive mundial de los polinizadores. El fipronil, ya está prohibido en la Unión Europea, Costa Rica y Colombia, mientras que Brasil, Uruguay y otros países imponen restricciones a su uso. Además de su alta toxicidad para las abejas, al ser neurotóxicos y sistémicos, estos compuestos alcanzan incluso el néctar y el polen. Diversas investigaciones documentaron riesgos para la salud humana, incluyendo alteraciones neurológicas, hepáticas y tiroideas, pues las moléculas permanecen mucho tiempo en el ambiente. 

Es así que en mayo de 2026 nació la campaña «Salvemos a las Abejas», que busca reunir 10.000 firmas ciudadanas para respaldar procesos de incidencia política orientados a prohibir estos insecticidas. Hasta la fecha ya se recolectaron alrededor de 4.000 firmas, una muestra de que la ciudadanía reconoce que proteger a los polinizadores es también proteger nuestra alimentación y nuestros ecosistemas.

Ese mismo espíritu impulsó la propuesta para declarar el 20 de mayo como el Día de los Polinizadores en el Distrito Metropolitano de Quito, mediante una resolución. La iniciativa fue presentada en abril de 2026 y recibió el respaldo público de la concejala Diana Cruz y del secretario de Ambiente, Santiago Sandoval. El reto ahora es traducir ese compromiso en acciones concretas, retomando la resolución y llevándola a discusión en el Concejo Metropolitano, pues las normas solo cumplen su propósito cuando se implementan. 

La Ordenanza 041-22 y propuestas como esta resolución reflejan una demanda ciudadana creciente: que la protección de los polinizadores deje de ser una aspiración y se convierta en una realidad coherente con los derechos de la naturaleza reconocidos en la Constitución del Ecuador.

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