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Parque Bicentenario: el espacio público exige participación ciudadana

July Ruiz
4 Min Read
El Parque Bicentenario plantea un desafío: construir un espacio público con verdadera participación ciudadana.

Cabildo Cívico de Quito / María Belén Proaño / Para Notimercio

Este martes 28 de julio de 2026, se conoció en segundo debate, el Proyecto de Ordenanza para aprobar el trazado vial de la prolongación de las avenidas Amazonas, Real Audiencia y Rafael Aulestia en el sector del Parque Bicentenario.

El Concejo Metropolitano de Quito tiene en sus manos una decisión que no admite medias tintas, porque no se trata de una obra vial cualquiera, sino del futuro del parque Bicentenario, uno de los pocos pulmones verdes que nos quedan en una ciudad cada vez más asfixiada por el cemento. Lo más preocupante no es solo el trazado en sí, sino el hecho de que el Municipio, después de haber firmado un contrato que ya está siendo investigado por la Contraloría, pretenda ahora, casi a destiempo, conseguir una aprobación política que debió haber estado acompañada de estudios rigurosos, modelaciones matemáticas y, sobre todo, de un diálogo ciudadano que nunca existió.

Este proyecto no resuelve el problema del tráfico, sino que lo traslada y lo agrava, ya que la nueva vía desembocará en la avenida Galo Plaza, generando un cuello de botella que ningún estudio ha logrado justificar. A eso se suma el costo ambiental, estamos hablando de más de cinco hectáreas de cobertura vegetal, incluyendo un bosquete nativo que ha estado en regeneración durante más de una década y decenas de árboles maduros que han sido testigos silenciosos de medio siglo de historia quiteña, además de la pérdida de la avifauna nativa que se ha recuperado en la zona. Todo est desaparecerá para dar paso a una vía que fragmentará el ecosistema, aumentará la contaminación del aire y del ruido, y reducirá la seguridad y el bienestar de quienes a diario circulan por este espacio público.

Esta acción se contradice con los compromisos ambientales que la Alcaldía ha asumido en las Ordenanza Verde-Azul, Ordenanza Metropolitana de Protección, Fomento y Preservación del Arbolado Urbano y en el Plan de Acción de Cambio Climático 2025; documentos que en el papel prometen ampliar la infraestructura verde de Quito pero que en la práctica se ven desmentidos por intervenciones como la presente que no hacen otra cosa que reducir y fraccionar nuestro patrimonio natural. Lo más grave es que, a pesar de las numerosas observaciones técnicas, académicas y ciudadanas que se han presentado, la propuesta vial ha permanecido inalterada, como si las críticas no existieran o como si el interés de empresas contratistas estuviera por encima del beneficio de la ciudadanía, lo cual resulta aún más delicado.

No todo está perdido, todavía se puede rectificar el rumbo e. Integrar el Parque Bicentenario con los barrios del oriente no requiere de grandes avenidas, ni asfalto. Las autoridades tienen la oportunidad de implementar alternativas sostenibles y eficientes que respeten los pulmones verdes que tanto ha costado proteger.

Quito no necesita más soluciones viales fallidas, sino un verdadero Plan Maestro para el parque Bicentenario, construido con diálogo, con participación, y con visión de futuro.

Créditos:

Para Notimercio: Cabildo Cívico de Quito / María Belén Proaño

Fotografías: Maytté Gavilanes Martínez

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