El poder de la escritura

majocuenca
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Karla Sarmiento, comunicadora, terapeuta y directora de Más BienEstar.

Karla Sarmiento/ Para Notimercio

Recuerdo la primera vez que la escritura me salvó. No tenía idea de lo que estaba pasando porque era una adolescente con un diario en mano que a partir de ese momento se convertiría en un refugio sanador. Las palabras empezaron a salir torpes diría yo, casi sin un orden, palabras que fluían sin pensar, algunas de ellas mezcladas con lágrimas y dolor, pero mientras escribía, algo dentro de mí se ordenaba, se liberaba y al hacerlo dejaba una sensación de desahogo y libertad.

Desde entonces escribir se convirtió en una necesidad, descubrí que es un espejo que no miente, un espacio donde las emociones dejan de ser monstruos invisibles para transformarse en letras que podemos mirar, comprender y, finalmente, sanar.

Como terapeuta y comunicadora de bienestar, he visto a mujeres y hombres llegar con dolor, cargando culpas, miedo, cansancio, teniendo en su mente una confusión que no les permite decidir con claridad, mi primera herramienta de trabajo es la escritura y he sido testigo de lo que ocurre cuando se sientan frente a una hoja en blanco, aunque al inicio la duda de saber si lo están haciendo bien aparece, poco a poco el cuerpo se relaja, la mente se aclara y el corazón se atreve a hablar.

No es magia, es neurociencia ¿por qué? Porque al escribir se activan áreas del cerebro que ayudan a procesar las emociones, a integrar recuerdos y a resignificar experiencias.

Cuando escribes, no sólo cuentas lo que te pasa. Te cuentas a ti misma. Y esa narración es poderosa porque cambia tu forma de mirar lo vivido. Lo que antes parecía un error, puede revelarse como un aprendizaje. Lo que dolía sin sentido, se convierte en un paso más hacia tu fortaleza y lo que soñabas con el tiempo se materializa.

La escritura para mí es un acto de libertad. En un mundo donde constantemente se nos dice cómo debemos vivir, lucir o sentir, el cuaderno es un territorio sagrado donde nadie más opina, en dónde pones todo lo que estbas escondiendo. Es tu voz sin máscaras, tu verdad sin maquillaje. Y en esa autenticidad hay una fuerza que transforma.

Por eso digo que escribir es volver a ti, es reencontrarte con la luz y sombra que habitan en tu mundo interno, es permitirte soltar cada vez con más ligereza y retener con más amor, resignificar historias mal contadas  y expandir tu horizonte, abriendo espacio a nuevas formas de mirarte y de vivir

No necesitas esperar a tener tiempo libre, ni a ser “buena con las palabras”. Solo necesitas dar el primer paso: tomar un cuaderno y permitirte escribir lo que llevas dentro. A veces será un desahogo, otras una lista de sueños, otras una carta que nunca enviarás… o un espacio para agradecer, para soltar culpas o para imaginar la vida que quieres crear. Pero en cada palabra habrá un pedazo de ti que se libera.Hoy quiero invitarte a hacer la prueba. Antes de dormir, escribe tres frases sobre lo que sentiste en el día. No lo pienses demasiado. Solo escribe. Tal vez descubras que tu mayor terapeuta ha estado contigo todo el tiempo: tu propia voz, esperándote en el papel.

La escritura no es sólo una herramienta, es un ritual terapéutico y en ese ritual, una vida más plena comienza a escribirse y a expandirse desde adentro.

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