Los establecimientos deben separar e identificar los productos cuya conservación se haya comprometido. Un corte de luz, por sí solo, no determina si un alimento puede comercializarse.
Los apagones pueden afectar la conservación de alimentos refrigerados y congelados. Ante este riesgo, la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) recuerda que tiendas y supermercados son responsables de mantener las condiciones de almacenamiento y temperatura que requiere cada producto. Los comercios pueden trasladar los alimentos a equipos alternativos, siempre que el procedimiento preserve su calidad e inocuidad.
Cuando regresa la electricidad, deben evaluar los productos. Si sus condiciones de conservación fueron comprometidas, deben permanecer separados e identificados y no pueden venderse, distribuirse ni utilizarse.
Durante las inspecciones, Arcsa revisa la higiene del establecimiento y las condiciones de almacenamiento. También puede tomar muestras para análisis de laboratorio. La evaluación depende del estado de conservación y de los controles sanitarios, no únicamente de que haya ocurrido un apagón.
¿Qué pueden hacer los consumidores?
La entidad recomienda evitar la compra y el consumo de productos que no mantengan una refrigeración adecuada. Las posibles irregularidades pueden reportarse mediante sus canales oficiales, identificando el local, el alimento y las condiciones observadas.
La conservación deficiente de productos perecederos puede favorecer la proliferación de microorganismos y provocar enfermedades o intoxicaciones. Arcsa también recibe denuncias mediante la aplicación Arcsa Móvil, utilizada para alertar sobre incumplimientos sanitarios en establecimientos.


