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Quito crece y envejece: la edad promedio de sus habitantes pasó de 28 a 34 años

July Ruiz
3 Min Read
El envejecimiento de la población quiteña plantea desafíos para la movilidad, los espacios públicos y los servicios de cuidado.

El Censo de 2022 registró 2,68 millones de personas en el Distrito Metropolitano. El cambio demográfico plantea desafíos para el transporte, la vivienda y los servicios de cuidado.

Quito está cambiando de tamaño y de edad. El Distrito Metropolitano registró 2.679.722 habitantes en el Censo de 2022, mientras la edad promedio de su población llegó a 34 años, frente a los 28 de 2001. Las cifras describen una transformación de más de dos décadas, retomada por Teleamazonas en un reportaje publicado este 27 de octubre.

Es importante precisar el alcance: los 2,68 millones corresponden al conjunto del Distrito, incluidas sus parroquias urbanas y rurales. Asimismo, los 34 años son un resultado censal de 2022, no una medición realizada en 2026.

La evolución recogida por Quito Cómo Vamos, a partir de los censos del INEC, muestra un aumento sostenido de habitantes: de 1.838.709 en 2001 a 2.242.615 en 2010 y 2.679.722 en 2022. Pero el crecimiento viene acompañado de una menor proporción de jóvenes: las personas de 15 a 29 años pasaron del 29,6% al 25% entre 2001 y 2022.

Otro indicador permite observar el cambio. En 2001 había 486 niños y adolescentes de hasta 14 años por cada 100 personas de 65 años o más; en 2022, la relación bajó a 217. Esto evidencia un mayor peso relativo de la población adulta mayor, aunque no significa que la mayoría de los habitantes sean mayores.

La transformación tiene consecuencias cotidianas; al abordar estos datos, adaptar el transporte, la vivienda, los espacios públicos y la atención sanitaria figura entre los desafíos de la capital.

Desde la planificación urbana, esto implica pensar en veredas accesibles, cruces seguros, lugares para descansar y servicios cercanos. Una ciudad preparada para personas con distintas capacidades de movilidad también facilita la vida de niños, cuidadores y personas con discapacidad.

El debate alcanza, además, la organización de los cuidados y la previsión social. El reporte sitúa estas necesidades entre los retos asociados al envejecimiento poblacional. Planificar con anticipación permitirá responder a una capital que necesita atender simultáneamente a sus nuevas generaciones y a quienes llevan décadas construyéndola.

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