El crecimiento de las compras y envíos también está cambiando la forma en que los consumidores se relacionan con los servicios de entrega. En Ecuador, las importaciones realizadas bajo el régimen de tráfico postal y correos rápidos alcanzaron USD 978,3 millones en 2025, un incremento de 75,9 % frente a 2024, según el Banco Central del Ecuador (BCE). Aunque este indicador no corresponde exclusivamente a compras personales, sí refleja el mayor movimiento de productos a través de esta modalidad.
Con este mayor flujo de paquetes, también adquiere relevancia la información que reciben los usuarios durante el proceso de entrega. En los últimos años, distintas entidades han advertido sobre intentos de fraude que utilizan como gancho supuestas entregas pendientes, solicitudes de pago o mensajes relacionados con paquetes. En 2025, por ejemplo, Servicios Postales del Ecuador alertó sobre mensajes fraudulentos que solicitaban información personal y pagos para supuestas entregas, mientras que en julio de 2026 el Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (SENAE) volvió a advertir sobre intentos de estafa mediante WhatsApp y otros canales, incluyendo supuestos cobros o liberación de paquetes.
Para María Paulina Romo, presidenta de Grupo Entregas, la seguridad en una entrega también depende de que el usuario pueda reconocer y comprender la información que recibe durante el proceso. “La trazabilidad no sólo permite saber dónde está un paquete; también ayuda a que el usuario tenga claridad sobre el proceso y pueda distinguir una comunicación legítima de una solicitud que no corresponde a su envío”, explica.
Por eso, más que desconfiar de cada notificación, es importante incorporar hábitos sencillos que permitan verificar la información antes de hacer clic, entregar datos o realizar un pago.
Cinco buenas prácticas para recibir un paquete de forma segura
1. Revisa el estado de tu envío directamente en el canal oficial
Si estás esperando un paquete, utiliza el número de seguimiento para consultar su estado a través de la página o plataforma oficial de la empresa encargada del envío. Esta es una de las formas más sencillas de comprobar si una notificación que recibiste coincide realmente con el proceso de entrega.
El número de seguimiento permite conocer información relevante del envío y detectar inconsistencias antes de actuar frente a un mensaje inesperado.
2. Antes de abrir un enlace, verifica de dónde proviene
Los mensajes relacionados con paquetes pueden llamar especialmente la atención cuando indican que existe una entrega pendiente, que es necesario actualizar una dirección o que se presentó algún inconveniente con el envío.
Antes de abrir un enlace, revisa el remitente y confirma que la comunicación provenga de un canal oficial. Si existe alguna duda, es preferible ingresar directamente a la página oficial de la empresa y consultar allí el estado del envío, en lugar de utilizar el vínculo recibido.
3. No compartas información sensible ante solicitudes inesperadas
Contraseñas, códigos de seguridad, datos bancarios, fotografías de documentos o información personal no deberían compartirse como respuesta a una solicitud que no pueda ser verificada.
Incluso cuando el mensaje haga referencia a un paquete que efectivamente estás esperando, lo recomendable es confirmar primero que la solicitud corresponde a ese envío y que proviene de un canal autorizado.
4. Verifica cualquier solicitud de pago
Una solicitud de dinero relacionada con un paquete merece especial atención, sobre todo si no estaba contemplada al momento de realizar la compra o contratar el servicio.
Antes de efectuar un pago, comprueba el concepto, el monto y el mecanismo habilitado por la empresa. Una señal de alerta es que se solicite transferir dinero a una cuenta personal o utilizar un medio que no pueda ser confirmado como parte del proceso oficial.
5. Si algo no coincide, detente y verifica
Un número de seguimiento desconocido, una dirección incorrecta, un mensaje inesperado o una solicitud que genera dudas son razones suficientes para hacer una pausa.
La regla es sencilla: ante una duda, no hacer clic, no pagar y no compartir información hasta confirmar el origen de la solicitud. Tomarse unos minutos para verificar puede evitar que una comunicación aparentemente relacionada con una entrega termine exponiendo información personal o financiera.
Para Romo, la prevención también forma parte de la experiencia logística. “A medida que los envíos forman parte de la vida cotidiana de más personas, la confianza se vuelve un componente fundamental de la entrega. Para las empresas implica ofrecer información clara y canales confiables; para el usuario, significa desarrollar el hábito de verificar antes de actuar”, señala.
La experiencia de recibir un paquete, por tanto, no termina cuando el repartidor llega a la puerta. También involucra todo lo que ocurre antes: el seguimiento, las notificaciones, la confirmación de datos y, cuando corresponde, los procesos de pago. Contar con información clara durante cada etapa permite que el usuario tenga mayor control sobre su envío y pueda identificar con mayor facilidad cualquier situación fuera de lo habitual.


