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Hasta 90 minutos para llegar a Quito: ¿qué soluciones existen para el tráfico desde el Valle de Los Chillos?

July Ruiz
9 Min Read
La Autopista General Rumiñahui y El Trébol concentran buena parte de los desplazamientos entre Quito y el Valle de Los Chillos. El corredor registra cerca de 343.500 viajes diarios y la Prefectura impulsa una nueva conexión mediante un viaducto y túneles por Itchimbía para desviar parte del tráfico hacia El Arbolito.

Cerca de 343.500 viajes se realizan diariamente entre Quito y Los Chillos. El Trébol es uno de los principales cuellos de botella y una nueva conexión mediante viaducto y túneles busca desviar parte del tráfico hacia El Arbolito. Sin embargo, la obra todavía no ofrece una solución inmediata.

Un trayecto que en condiciones normales podría realizarse en alrededor de 40 minutos puede transformarse en un viaje de hasta una hora y media para quienes se desplazan entre el Valle de Los Chillos y el centro de Quito durante las horas de mayor congestión.

El problema se vuelve especialmente evidente en la Autopista General Rumiñahui y El Trébol, donde diariamente confluyen miles de vehículos procedentes de distintos sectores de Quito y del valle.

Datos de la Secretaría de Movilidad recogidos en el Plan Maestro de Movilidad Sostenible muestran la dimensión del fenómeno: el corredor registra aproximadamente 343.498 viajes diarios. De ellos, 171.872 se realizan desde Los Chillos hacia Quito y 171.626 en sentido contrario.

El dato que ayuda a explicar buena parte del congestionamiento está en el modo de transporte: 63% de esos desplazamientos se realiza en vehículo particular, frente al 24% que corresponde al transporte público. El 13% restante utiliza otras modalidades, como taxis convencionales y plataformas digitales.

El Trébol: donde el tráfico termina concentrándose

La Secretaría de Movilidad identifica a El Trébol como uno de los puntos críticos de la movilidad de Quito. Allí coinciden vehículos provenientes del centro, norte y sur de la ciudad con el flujo que ingresa y sale del Valle de Los Chillos.

Un estudio de la Agencia Metropolitana de Tránsito también lo ubica entre los 45 puntos conflictivos de la capital. Datos de la Prefectura citados por El Comercio estiman que por la Autopista General Rumiñahui circulan alrededor de 93.000 vehículos diariamente.

Pero El Trébol no es el único problema. También existen puntos de saturación en Monjas, Puente 2 y los puentes 7 y 8, particularmente en las conexiones con la avenida Simón Bolívar y Conocoto.

Las horas más complicadas están bastante definidas: entre las 06:00 y 09:00, cuando miles de personas viajan desde Los Chillos hacia Quito, y entre las 16:30 y 19:30, cuando el flujo se invierte.

La propuesta: atravesar Itchimbía mediante túneles

La solución de mayor escala que actualmente impulsa la Prefectura de Pichincha es la denominada Solución Vial Bicentenario.

La propuesta busca que una parte de los vehículos que utilizan la General Rumiñahui ya no tenga que atravesar El Trébol.

El proyecto contempla un viaducto de aproximadamente 700 metros sobre el río Machángara, con cuatro carriles, que se conectaría con un sistema de túneles a través de la loma de Itchimbía y desembocaría en el sector de El Arbolito.

La lógica es relativamente sencilla: actualmente buena parte de los automóviles provenientes del valle llegan prácticamente al mismo embudo. Con la nueva infraestructura, parte de ese tráfico podría desviarse directamente hacia otro punto del centro-norte de Quito.

¿Cuánto tráfico podría sacar de El Trébol?

La estimación presentada por los responsables del proyecto es significativa.

La Prefectura calcula que alrededor del 40% del tráfico de la Autopista General Rumiñahui podría utilizar la nueva conexión, disminuyendo la presión sobre El Trébol.

Richard Tapia, gerente de Hidroequinoccial EP, señaló que la infraestructura permitiría reducir aproximadamente 12 minutos en determinados recorridos hacia el centro de Quito.

Las cifras del proyecto, sin embargo, han variado conforme han avanzado sus distintas etapas. La presentación institucional de 2024 hablaba de una inversión de USD 226,54 millones, mientras que información más reciente sitúa el costo referencial integral —incluyendo construcción, estudios, fiscalización e IVA— alrededor de USD 350 millones.

Por eso, para entender el estado actual del proyecto es preferible utilizar la cifra más reciente como referencia y no asumir que el presupuesto inicial continúa vigente.

¿Los túneles ya están en construcción?

No.

Esta es una precisión importante frente a algunas versiones que circulan sobre el proyecto.

La iniciativa fue presentada originalmente en 2024, pero el primer proceso no llegó a concretarse. En febrero de 2026, la Prefectura anunció su intención de reactivar y reformular la Solución Vial Bicentenario, después de que el concurso anterior fuera declarado desierto.

La información más reciente señala que el proyecto se encuentra en un proceso de concurso público internacional mediante una alianza estratégica. Siete posibles oferentes y financistas internacionales participaron en una visita técnica vinculada al proceso.

Una vez adjudicada y contratada, la construcción tomaría aproximadamente tres años y cuatro meses.

Es decir, incluso si el proceso avanza según lo previsto, los túneles no resolverán el tráfico de Los Chillos en el corto plazo.

Entonces, ¿existe una solución inmediata?

No existe actualmente una obra capaz de eliminar de manera inmediata el cuello de botella entre Los Chillos y Quito.

Las herramientas disponibles son principalmente operativas.

Una de ellas es el contraflujo de la Autopista General Rumiñahui, que aumenta temporalmente la capacidad vial en el sentido que registra mayor demanda. Quito mantiene actualmente cinco sistemas de contraflujo, entre ellos los de la General Rumiñahui, Velasco Ibarra, Mariscal Sucre, túnel Guayasamín y avenida Simón Bolívar. Quito Informa

Estas medidas pueden mejorar la circulación durante determinadas franjas horarias, pero no crean nueva capacidad permanente.

La otra respuesta está en el transporte público

Los estudios de movilidad muestran además que construir más infraestructura vial no resolvería por sí sola el problema.

Si casi dos de cada tres viajes del corredor se realizan en vehículos particulares, cualquier estrategia de largo plazo necesita aumentar la capacidad y competitividad del transporte público.

Actualmente existen rutas provenientes del Valle de Los Chillos que llegan hasta la estación San Francisco del Metro de Quito, utilizando el viaducto 24 de Mayo. También funciona la parada interparroquial de El Arbolito, que permite conectar a pasajeros provenientes del valle con la estación El Ejido del Metro.

El Plan Maestro de Movilidad Sostenible contempla además proyectos de mayor escala: una línea BRT Los Chillos–Hipercentro, otra BRT Conocoto–Sangolquí y una conexión mediante transporte por cable Solanda–Conocoto. Todos requieren estudios, financiamiento y contratación, por lo que tampoco representan respuestas inmediatas. LA HORA

El costo invisible: días enteros dentro del vehículo

El impacto del congestionamiento no se mide solamente en minutos.

Según una estimación de Hidroequinoccial EP recogida recientemente, una persona que dedica alrededor de 90 minutos a estos desplazamientos puede terminar acumulando el equivalente a 23 días al año dentro del tráfico, dependiendo de la frecuencia con la que realice el recorrido.

El crecimiento urbano del Valle de Los Chillos también cambió el problema. Ya no se trata únicamente de una zona residencial desde la que las personas salen hacia Quito por la mañana y regresan por la noche. El aumento de comercios, servicios, instituciones educativas y actividades económicas genera movimientos durante diferentes momentos del día.

La infraestructura que conecta al valle con Quito, sin embargo, no ha crecido al mismo ritmo.

Por eso, la respuesta al congestionamiento probablemente no estará en una sola obra. La Solución Vial Bicentenario podría crear una nueva conexión y descargar El Trébol, pero sus efectos llegarían a mediano plazo. Mientras tanto, contraflujos, gestión de intersecciones, transporte público e integración con el Metro son las herramientas disponibles.

Para los miles de habitantes que hoy pueden tardar hasta 90 minutos en llegar a Quito, la diferencia fundamental es esta: sí existe un proyecto estructural para cambiar la conexión con Los Chillos, pero todavía no existe una solución inmediata capaz de devolver de forma permanente esos recorridos a 40 minutos.

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