El desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que vivió más de siete décadas en la misma vivienda, desencadenó una multitudinaria movilización contra los desalojos y la crisis habitacional. La protesta terminó con manifestantes instalando tiendas de campaña en pleno centro de Madrid.
La crisis de la vivienda volvió a sacar a miles de personas a las calles de Madrid este sábado 26 de septiembre. Bajo el lema “Ni una Maricarmen más”, una multitud recorrió el centro de la capital española para exigir medidas contra los desahucios y mayores garantías para quienes viven de alquiler.
La movilización estuvo marcada por el caso de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que el pasado 23 de septiembre fue desalojada de la vivienda de Madrid en la que había residido durante más de 70 años.
La protesta comenzó en la Puerta del Sol, avanzó por el centro de la ciudad hasta las inmediaciones del Congreso de los Diputados y, al finalizar, parte de los asistentes regresó a Sol y comenzó una acampada para mantener la presión sobre las autoridades.
Las cifras de participación varían considerablemente. La Delegación del Gobierno en Madrid estimó unos 25.000 asistentes, mientras que el Sindicato de Inquilinas, organizador de la movilización, elevó la cifra a más de 300.000.
¿Quién es Maricarmen y por qué su caso movilizó a Madrid?
Maricarmen tiene 87 años y vivía desde mediados de la década de 1950 en un departamento ubicado en la calle Alcalde Sáinz de Baranda, cerca del parque del Retiro.
Su padre había firmado originalmente un contrato de alquiler de renta antigua. Con el paso de las décadas, la vivienda cambió de propietarios y la situación contractual terminó en los tribunales.
El pasado miércoles 23 de septiembre se ejecutó finalmente el desahucio, después de varios intentos anteriores. Maricarmen, que tiene movilidad reducida, abandonó el inmueble en una camilla y fue trasladada en ambulancia. Centenares de vecinos y activistas se habían concentrado alrededor del edificio intentando evitar el procedimiento.
Las imágenes del operativo policial y de la mujer abandonando la casa provocaron una amplia repercusión en España y transformaron su situación particular en un símbolo del debate sobre el acceso a la vivienda.
De una protesta a una acampada en Puerta del Sol
La movilización del sábado comenzó alrededor de las 18:30 en Puerta del Sol y recorrió puntos emblemáticos de Madrid hasta llegar al Congreso de los Diputados.
Una vez terminada la marcha, un grupo de manifestantes decidió instalar tiendas de campaña en Sol.
El Sindicato de Inquilinas respaldó posteriormente la iniciativa y convocó a mantener la movilización en la plaza. Durante la noche, decenas de personas permanecieron acampadas y miles llegaron a congregarse en diferentes momentos.
La elección de Puerta del Sol tiene además una importante carga simbólica. Esta misma plaza fue el epicentro del movimiento ciudadano del 15-M en 2011, cuando miles de personas ocuparon el lugar durante semanas para expresar su descontento social, económico y político.
¿Qué es el llamado “decreto Maricarmen”?
Una de las principales demandas de los manifestantes es que el Gobierno español adopte nuevas medidas para proteger a los inquilinos.
Los colectivos de vivienda han denominado “decreto Maricarmen” a una propuesta que busca, entre otras cuestiones, reforzar las condiciones bajo las cuales un propietario puede decidir no renovar determinados contratos de alquiler.
Los convocantes reclaman que los arrendadores deban acreditar una causa justificada cuando decidan no renovar y plantean mecanismos de indemnización para los inquilinos en determinados casos. Radio Televisión Canaria
Maricarmen también se sumó públicamente a esta petición y pidió que lo ocurrido con ella sirva para impulsar cambios en la legislación.
El precio de la vivienda, en el centro de la protesta
Aunque el caso de la mujer de 87 años fue el detonante inmediato de la marcha, la movilización apunta a un problema mucho más amplio: las dificultades de acceso a la vivienda en Madrid y otras ciudades españolas.
Los colectivos convocantes cuestionan el incremento de los alquileres, la compra de inmuebles por parte de grandes inversores, la pérdida de viviendas asequibles y la expulsión de residentes de barrios donde han vivido durante décadas.
El caso de Maricarmen reúne varios elementos de ese debate. Durante años pagó alrededor de 500 euros mensuales por un alquiler de renta antigua. Después de que el inmueble cambiara de propietarios, surgió un conflicto sobre la continuidad del contrato y las nuevas condiciones económicas.
Incluso apareció una persona dispuesta a aportar el dinero necesario para cubrir un alquiler superior, pero, según la defensa de Maricarmen, la propiedad no aceptó esa alternativa como solución para evitar el desahucio.
Las protestas se extendieron fuera de Madrid
La movilización tampoco quedó limitada a la capital.
Durante la jornada se registraron concentraciones relacionadas con el derecho a la vivienda en ciudades como Burgos, León, Ibiza, Córdoba, Zamora, Almería y Huesca, según los reportes de medios españoles. Telemadrid
El caso de Maricarmen ha terminado así funcionando como catalizador de un debate que ya estaba presente en España: quién puede acceder a una vivienda, cuánto del ingreso familiar debe destinarse al alquiler y qué protección deben tener los inquilinos cuando los inmuebles cambian de propietario.
“Ni una Maricarmen más”
El lema elegido para la movilización resume precisamente esa intención: convertir un caso individual en una discusión colectiva.
Maricarmen fue finalmente desalojada de su vivienda, pero su historia no terminó con la salida del edificio. Tres días después, miles de personas marcharon por Madrid utilizando su nombre para reclamar cambios en las políticas de vivienda.
Y al caer la noche del sábado, las tiendas instaladas en la Puerta del Sol mostraban que, al menos para parte de los manifestantes, la protesta tampoco terminaría con el final de la marcha.


