Un nuevo informe del Climate Impact Lab proyecta un fuerte aumento de la mortalidad asociada a temperaturas extremas entre junio de 2026 y febrero de 2027. Para Ecuador, la estimación alcanza unas 1.700 muertes adicionales vinculadas al calor.
El fenómeno de El Niño 2026-2027 podría tener consecuencias mucho más amplias que lluvias, inundaciones o sequías. Un nuevo análisis del Climate Impact Lab, vinculado a la Universidad de Chicago, estima que el calor adicional asociado al actual episodio podría provocar alrededor de 451.000 muertes adicionales en el mundo entre junio de 2026 y febrero de 2027. Climatología UChicago
La cifra corresponde a una proyección científica, no a un conteo de fallecimientos ya registrados. Los investigadores compararon la mortalidad esperada bajo las temperaturas proyectadas durante El Niño con la que se produciría en condiciones climáticas consideradas normales.
El estudio advierte además que el impacto podría prolongarse más allá de febrero y que las temperaturas anormalmente altas y sus efectos sobre la mortalidad podrían continuar hasta junio o julio de 2027. EL ESPECTADOR
¿Por qué El Niño podría aumentar tanto la mortalidad?
El informe proyecta que las temperaturas terrestres globales estarán aproximadamente 1,2 °C por encima de lo normal durante los próximos meses. Esto podría generar un 44 % más de días extremadamente calurosos que en un año normal. EFE Noticias
Para calcular el impacto, los investigadores utilizaron estudios previos revisados por pares sobre la relación entre temperatura y mortalidad y analizaron información correspondiente a 24.378 regiones del mundo. Posteriormente combinaron esos datos con las proyecciones de temperatura asociadas al actual episodio de El Niño. EL ESPECTADOR
El resultado permite estimar dónde el aumento de temperatura podría tener mayores consecuencias sanitarias.
Ecuador: unas 1.700 muertes adicionales proyectadas
Para Ecuador, la estimación adquiere especial relevancia. El análisis sitúa al país entre los territorios latinoamericanos con un impacto importante y proyecta aproximadamente 1.700 muertes adicionales relacionadas con el calor entre junio de 2026 y febrero de 2027. Primicias
En América Latina, Brasil tendría la mayor cifra proyectada, con hasta 13.300 fallecimientos adicionales. Venezuela registraría alrededor de 2.300 y Colombia unos 2.200, según las estimaciones difundidas a partir del informe. EFE Noticias
Estas cifras no significan que todas esas muertes vayan necesariamente a producirse. Son estimaciones basadas en modelos y pueden variar dependiendo de la evolución de El Niño y, especialmente, de las medidas de prevención que adopten los países.
Los países más vulnerables concentrarían el mayor impacto
El riesgo no se distribuye de manera uniforme. Las regiones tropicales y los países con menor capacidad de adaptación aparecen entre los más expuestos.
Nigeria, Sudán, Níger y Chad podrían concentrar conjuntamente más de 65.000 muertes relacionadas con el calor, mientras Filipinas, Vietnam, Tailandia, Camboya e Indonesia sumarían cerca de 40.000. EFE Noticias
Esto ocurre porque la mortalidad frente al calor no depende únicamente de la temperatura. Influyen también factores como el acceso a agua potable, sistemas de salud, vivienda, aire acondicionado, condiciones laborales, urbanización y capacidad de respuesta ante olas de calor.
El calor no sería el único riesgo
Las 451.000 muertes estimadas corresponden específicamente al calor extremo. El impacto total de El Niño podría ser mayor porque el fenómeno también modifica los patrones de lluvia y aumenta riesgos asociados con sequías, incendios forestales e inundaciones. Climatología UChicago
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya habían advertido en agosto que El Niño continuaba fortaleciéndose y podía evolucionar hacia un evento fuerte o muy fuerte, con impactos sanitarios que podrían extenderse hasta comienzos de 2027. Pan American Health Organization
Entre las principales preocupaciones están el estrés térmico, las enfermedades transmitidas por vectores, problemas asociados con la calidad y disponibilidad del agua, inseguridad alimentaria y afectaciones sobre los sistemas sanitarios.
¿Por qué el calor extremo puede matar?
Las temperaturas elevadas afectan directamente la capacidad del organismo para regular su temperatura. El riesgo aumenta especialmente entre adultos mayores, niños, personas con enfermedades crónicas, trabajadores expuestos al aire libre y poblaciones con acceso limitado a sistemas de refrigeración y atención médica.
La Organización Mundial de la Salud señala que el calor puede agravar enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos respiratorios y otras condiciones preexistentes. Además, el golpe de calor constituye una emergencia médica potencialmente mortal. Organización Mundial de la Salud
La dimensión del problema ya era importante antes del actual El Niño. La OMS estima que, entre 2000 y 2019, aproximadamente 489.000 muertes anuales estuvieron relacionadas con el calor en el mundo. Organización Mundial de la Salud
Una proyección que también permite prevenir
El mensaje del informe no es que las 451.000 muertes sean inevitables. Precisamente, uno de los objetivos de elaborar proyecciones geográficas es permitir que gobiernos y organismos internacionales identifiquen anticipadamente dónde deberían concentrarse los recursos.
Entre las medidas de adaptación utilizadas internacionalmente están los sistemas de alerta temprana por calor, vigilancia epidemiológica, disponibilidad de agua, protocolos laborales para actividades al aire libre, identificación de personas vulnerables y preparación de los servicios sanitarios.
La OPS y la OMM han pedido a los países de las Américas reforzar precisamente esa acción anticipatoria, utilizando información climática para tomar decisiones antes de que los eventos extremos se conviertan en emergencias sanitarias. Pan American Health Organization
Para Ecuador, la advertencia cobra especial importancia porque el país ya se encuentra reforzando sus mecanismos de preparación frente a El Niño. La nueva proyección añade otra dimensión al riesgo: además de prepararse para lluvias, inundaciones y deslizamientos, el calor extremo también deberá ser considerado como un problema de salud pública durante los próximos meses.


