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El nivel del mar sube 40 centímetros en Ecuador y aumenta el riesgo de inundaciones

July Ruiz
5 Min Read
El nivel del mar frente a Ecuador aumentó 40 centímetros y eleva el riesgo de inundaciones y erosión costera.

El ascenso se registró en apenas 15 días y acerca las condiciones actuales a los niveles observados durante el fenómeno de El Niño de 1997-1998.

El nivel medio del mar frente a las costas de Ecuador aumentó rápidamente durante las últimas semanas y alcanzó una anomalía de hasta 40 centímetros sobre los valores habituales, según el reporte técnico del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (CN-Erfen), actualizado el 20 de agosto de 2026.

El incremento resulta especialmente relevante porque apenas 15 días antes la anomalía era de alrededor de 30 centímetros. Los valores actuales se aproximan a los registrados durante el fenómeno de El Niño de 1997-1998, cuando el nivel del mar llegó a elevarse entre 42 y 47 centímetros sobre lo normal.

El calentamiento del océano eleva el nivel del mar

El aumento está relacionado con el calentamiento del Pacífico. Las llamadas ondas Kelvin transportan grandes masas de agua cálida desde el Pacífico occidental hacia el este, mientras que el calentamiento provoca una expansión térmica del agua.

En la región Niño 1+2, frente a las costas de Ecuador y Perú, las anomalías de temperatura superficial del mar llegan hasta 4 °C, con temperaturas que alcanzan entre 26 y 28 °C en algunos sectores.

La situación también se refleja en el monitoreo realizado por la Escuela Politécnica del Litoral (Espol). En la estación El Pelado, frente a Ayangue, se acumulan seis semanas consecutivas de temperaturas superiores a lo normal, con picos de hasta 3,3 °C de anomalía.

Más riesgo de inundaciones en la Costa

El aumento del nivel del mar no significa que las inundaciones sean inevitables, pero sí eleva el riesgo cuando coincide con aguajes, oleajes fuertes o lluvias intensas.

El CN-Erfen advierte que esta combinación puede incrementar la probabilidad de desbordamientos, inundaciones y erosión en zonas costeras bajas y expuestas.

Una muestra de este escenario ya ocurrió entre el 14 y el 16 de agosto, cuando se reportaron 14 inundaciones asociadas con oleajes y aguajes: siete en Guayas, tres en Esmeraldas, dos en El Oro, una en Santa Elena y una en Manabí.

La erosión ya afecta a comunidades costeras

El impacto del incremento del nivel del mar también se observa en actividades productivas y viviendas cercanas a la costa.

En la comuna Las Gilces, en Crucita, Manabí, los recientes aguajes provocaron el ingreso de agua de mar a los pozos utilizados para producir sal artesanal. La inundación de las piscinas de evaporación redujo la producción en alrededor de un centenar de pozos.

La erosión también ha afectado viviendas y establecimientos turísticos. En Playa Delfín, en Posorja, Guayas, el avance del mar ha provocado daños en infraestructura turística, mientras que sectores de Salinas han registrado afectaciones por fuertes oleajes.

Guayaquil también enfrenta un escenario de riesgo

El aumento del nivel del mar puede generar dificultades adicionales para ciudades como Guayaquil, debido a que parte de su sistema de drenaje depende de los niveles de marea en los esteros y el río Guayas.

Cuando el nivel del mar aumenta, el agua puede funcionar como una especie de barrera que dificulta la evacuación de las aguas lluvias. Si este escenario coincide con precipitaciones intensas, aumenta la posibilidad de inundaciones urbanas.

¿Se acerca un El Niño fuerte?

Los indicadores actuales muestran un fortalecimiento de las condiciones asociadas con El Niño 2026-2027. El oceanógrafo Jonathan Cedeño, de la Espol y delegado ante el Comité Erfen, señaló que los índices monitoreados ya superan los umbrales establecidos para este fenómeno y que las proyecciones apuntan a un evento que podría alcanzar una intensidad muy fuerte.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estima además una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026 e inicios de 2027.

Sin embargo, los especialistas advierten que el calentamiento del océano por sí solo no permite determinar exactamente la magnitud de las lluvias que tendrá Ecuador. La respuesta dependerá también de la interacción entre las condiciones oceánicas y atmosféricas.

Por ahora, el mensaje de los expertos es de vigilancia y preparación. El nivel del mar ya está elevado y las primeras afectaciones en zonas costeras se observan incluso antes del inicio de la temporada lluviosa asociada con El Niño.

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