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Lo que dura un «ahorita»

July Ruiz
3 Min Read
En Ecuador, “ahorita” puede significar ahora, dentro de un momento o, dependiendo del contexto, quién sabe cuándo. La palabra también tiene su propia medida del tiempo.

Elking Araujo / Para Notimercio

Una cosa es ahora y otra ahorita. Lo sabemos bien los ecuatorianos, aunque parece un fenómeno extendido a muchos lugares de nuestra América Latina.

Los diversos diccionarios académicos han registrado el uso particular de este adverbio de tiempo, que mide de manera distinta cuando se le agrega el diminutivo.

En este momento y más tarde

Pese a lo que suelen creer —sobre todo aquellos que defienden una inexistente «lengua pura»—, la lógica no es el denominador común en la lengua. Con «ahora» ocurre eso: agregado el diminutivo, puede significar en algunos lugares «en este momento» o «ya», pero en otros, «dentro de un momento, más tarde».

Una amiga cuya hija argentina se casó con un mexicano me contaba que esa hija solía quejarse del «ahorita» de su esposo porque significa siempre «más tarde» y, muchas veces, «nunca». Funciona muy bien cuando te envían a hacer una tarea desagradable y contestas «ahorita». Te quedas creyendo que es «ya», pero en realidad es «nunca».

Ahorita voy

La generación de mi tercer hermano —le llevo doce años— aprendió a decir «estoy a tres cuadras» o «estoy cerca», pese a que ni siquiera salían de sus casas. «Ahorita» puede ser otro de esos comodines mentirosos que hemos inventado para no decirnos la verdad.

Si se pregunta «¿cuándo vienes?» y el otro contesta «ahorita voy», la respuesta produce otra duda: ¿cuándo es ese «ahorita»?

Para el presente y el futuro

«Ahorita», por tanto, puede expresar dos tiempos: el presente y el futuro. Para el presente, funciona así:

—¿Qué estás haciendo?
—Ahorita estoy cocinando.

Aquí significa «en este momento».

Para el futuro, en cambio, se emplea así:

—¿Vienes?
—Ahorita.

Aquí significa «dentro de un momento».

Exactitud

Pues no, no se puede pedir exactitud al «ahora» y menos al «ahorita». La pregunta «¿cuántos minutos dura un “ahorita”?» es tan inútil como «¿cuántos metros o centímetros implica “cerca”?».

En ciencias del lenguaje se ha acuñado un término para nombrar palabras cuyo significado depende del contexto: son los deícticos. Términos como «ayer», «yo», «aquí» solo tienen significado cuando están en un contexto y se puede apreciar su intención. «Yo», en este instante, estimado lector que lee esta columna, significa «Elking». Pero cuando lo use usted, pasará a significar su propio nombre.

Deícticos

Como «ahora» es un deíctico, no se le puede atribuir un significado constante y estable. En realidad, es un diminutivo engañoso: no disminuye nada, ni siquiera la distancia entre los interlocutores.

Pese a ello, al parecer, nos entendemos muy bien. De hecho, ahorita nos vemos en la siguiente columna.

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